Volver a revisar Rojo Oscuro (Profondo Rosso, Dario Argento, 1977) es poco menos que desempolvar las vetustas páginas de un álbum de fotos que capturan la quintaesencia de lo que fuimos en una época y que aquí devuelven las imágenes de un subgénero que influyó y configuró cinematografías posteriores. Recuperar esta, una de las obras cumbres de la filmografía de su autor, es una celebración del giallo italiano y su quintaesencia, pues pocos ejemplos hay más definidores de lo que fue aquel cine nunca tan ilustre desde las catacumbas, nunca tan perturbador y poco valorado hasta su rescate como parte desatendida del universo del culto cinematográfico. Hija de su época, de su autor y de sus coordenadas, Rojo Oscuro es concebida en uno de los relevos cinematográficos más celebrados, el de un conjunto de inquietudes e inspiraciones que maestros como Mario Bava o Ricardo Freda transmitieran a uno de sus discípulos más aventajados, Dario Argento.

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