Hace dos momentos hablaba yo de ¿Telefono Rojo? Volamos hacia Moscú, del monólogo de Peter Sellers haciendo del presidente Merkin Muffley y de la única y casi perfecta comedia que Stanley Kubrick registró en su inmortal filmografía. Poco tiempo después, volví a tropezar con la película de la manera más insospechada. Una tarde de diciembre me encontraba paseando por el Museo Alemán de Frankfurt (Deustches Filmmuseum) cuando, después de haber recorrido todo el edificio, hice una última parada en la tienda de souvenirs. En uno de esos vistosos mostradores de postales que puedes hacer girar, encontré no pocas imágenes familiares, iconos del cine y algún que otro mito del cine alemán. Uno de los lados de ese mostrador estaba exclusivamente dedicado a Kubrick, y allí estaba Malcolm McDowell y su siniestra sonrisa, Jack Nicholson a hachazo limpio o el astronauta de 2001: una odisea del espacio. Sin embargo, la postal que me llamó la atención fue esta. La imagen nos sitúa en la sala de guerra donde transcurre la mayor parte de ¿Teléfono Rojo?... (y uno de los tres únicos escenarios), en la que Stanley Kubrick, a la izquierda, y George C. Scott (Gen 'Buck' Turgidson) a la derecha, disputan concentrados una partida de ajedrez durante un descanso del rodaje. La imagen me fascinó por interesante y por atípica como icono de marketing (el número de postales por vender superaba generosamente a sus competidoras de mostrador), lejos de la habitual imagen del general Kong cabalgando sobre el misil nuclear. Tras rendirme a la tentación, pagué 90 céntimos y me llevé la postal a casa, convencido de reservarle un espacio aquí.
Mostrando entradas con la etiqueta Stanley Kubrick. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stanley Kubrick. Mostrar todas las entradas
miércoles, enero 24, 2007
jueves, octubre 12, 2006
Momentos de cine (V): Teléfono Rojo: ¿Volamos hacia Moscú?
No exagero si digo que Teléfono Rojo ¿Volamos hacia Moscú? es una de las películas que más me ha impresionado en los últimos tiempos. Kubrick tocó por primera y única vez el género de la comedia con esta incontestable sátira de la guerra fría, y lo hizo para inscribir con letras de oro una nueva obra maestra en su filmografía. Podría dedicar un blog entero a hablar de Dr. Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb (excéntrico título original que en latinoamerica se tradujo como Dr. Insólito), a alabar la ya mítica triple actuación de Peter Sellers en la película (Sellers aparece caracterizando al capitán Mandrake, al presidente Merkin Muffley y al Dr. Strangelove, el demente científico loco y ex-nazi que no puede evitar que su mano mecanizada haga el saludo nazi) o a citar algunas de las frases más brillantes que se pueden encontrar en su genial guión basado en la novela de Peter George, Red Alert ("¡Caballeros, aquí no se puede pelear!¡Están en la sala de guerra!"). Podría, asímismo, rememorar el icónico momento en el que el comandante T.J. "King" Kong cabalga sobre el misil nuclear como si en un rodeo estuviese, o del genial George C. Scott clamando a la histeria en la sala de guerra. Podría hablar del dominio narrativo con que Kubrick manejó una película que apenas se desarrolla en tres escenarios, de su excelente fotografía y de las mil y una manías del maestro que, por supuesto, rodearon el rodaje de Teléfono Rojo... Pero esta vez he preferido retomar uno de los monólogos más hilarantes que protagoniza Sellers en la película. En este caso desempeña el papel del presidente Muffley y, tras informar al embajador ruso de la crítica situación de los acontecimientos, toma el teléfono rojo y llama a su homólogo ruso en Moscú:
Embajador Ruso, mientras le pasa el teléfono al presidente.- "Ya se lo he dicho: paciencia, señor presidente. Creo que está borracho".
Presidente Muffley.- "¿Oiga? ¿Oiga?... ¿Oiga, oiga? ¡Hola, Dimitri! Oye, no te oigo muy bien, ¿no podrías bajar un poquito la Internacional?... Ajá, así está mejor... Sí, jeje... Sí, ahora te oigo perfectamente, Dimitri, con la voz clara y potente de un tenor dramático, sí... ¡Ah! ¿Que tú también me oyes bien a mí? Bueno, entonces los dos nos oímos perfectamente, así que ya... ¡Claro! Me alegro de que estés bien y... de que yo esté bien. Estoy de acuerdo contigo, lo principal es estar bien, jejeje... Escucha, Dimitri. Ya sabes que siempre hemos hablado de la posibilidad de que ocurra... algo grave con la bomba... Eh... la bomba, Dimitri, la de hidrógeno, hombre... Pues imagínate la faena: uno de... uno de nuestros jefes de base ha tenido un... bueno, cómo te lo diría yo, un ligero trastorno, es decir, está... chiflado. Y ha cometido una tontería. Y ahora agárrate por si te desmayas: ha ordenado a sus aviones... que ataquen a tu país. Eh, no te líes a zapatazos, Dimitri... ay, déjame terminar... ¿Y qué te has creído tú, que yo soy de piedra? ¡Imagínate, si no lo voy a lamentar, Dimitri!... ¡Je!¿Pero por qué te has creído que te he llamado, sólo para decirte hola?... ¡Claro que me gusta hablar contigo, y saludar a tu mujer y a tu yerno!... ¡Si quieres me puedo acercar a Moscú, Dimitri, pero te llamo ahora para decirte que ha sucedido algo, algo terrible!... ¿Una llamada amistosa? ¡Claro que es una llamada amistosa! Si no fuera una llamada amistosa... probablemente no te habría llamado. No llegarán a los blancos por lo menos hasta dentro de una hora, sí... ¡Estoy muy... Estoy muy bien informado, Dimitri. He hablado de esto con tu embajador, no se trata de un truco capitalista... Pruebas al cambio: vamos a dar a tu personal aéreo un informe completo de los blancos, los planes de vuelo y el sistema defensivo de los aparatos... Sí, efectivamente... Si no podemos hacer regresar a los aviones lo que, lo que vamos a hacer es... uf... ¡No sé! Podemos... podemos ayudarte a derribarlos, Dimitri... Sí, ya sé que la culpa es nuestra... De acuerdo, y ahora dime, ¿a quién llamamos?... ¿Cómo has dicho, Dimitri?... ¿De par... ¿Popular de... ¡Chico, no te oigo nada!... Departamento Central Popular de Defensa Aérea. ¿Dónde está emplazado? En Omsk, bien... Sí, les llamas tu primero ¿quieres?... ajá... Oye, ¿no tendrás a mano su número de teléfono?... ¿cómo?, ¿cómo dices?... Ah, sí, que llame a información, ¿no?... (balbuceos)... ¡Yo también lo siento, Dimitri, lo siento mucho!... De acuerdo, más lo sientes tú, ¡pero yo también lo siento!... Lo siento tanto como tú, Dimitri ¡No digas que tú lo sientes más que yo porque soy capaz de sentirlo tanto como tú!, ¿te enteras? !Empatados a sentirlo! ¿Queda así? ¡Pues empatados! Sí, ahora se pone. Sí, quiere hablar contigo, espera..."

Suscribirse a:
Entradas (Atom)

