El destino ha querido que esta fecha se convierta en día negro para el cine. Mueren dos de los más grandes directores que haya dado el séptimo arte. Ingmar Bergman (14.07.2007-30.07.2007) y Michelangelo Antonioni (29.09.1912-30.07.2007) se despiden dejando un incuestionable legado que hoy se estudia en las escuelas de cine. El cineasta sueco, con más de medio centenar de películas a sus espaldas, dejó en su haber obras maestras como El séptimo sello (1956), Fresas Salvajes (1957), Persona (1966), Gritos y susurros (1972) o su ya póstuma Saraband (2003). Bergman supo explorar como nadie el alma humana, desnudándola y enfrentándola a sus miedos, sentándola a jugar una partida de ajedrez con la mismísima muerte.
Cuando L'avventura de Antonioni fue proyectada en el Festival de Cannes en 1960, fue abucheada y silbada por un irritado público. Dos años después, una votación de críticos internacionales a través la revista inglesa Sight & Sound, la proclamó como la segunda mejor película de todos los tiempos. Umberto Eco dijo de ella:"Está hecha únicamente de tiempos muertos; la gente va, viene, habla, se pierde y vuelve a encontrar sin que pase nada. Pero la película quiere decirnos precisamente que nada sucede"
Antonioni realizó en vida unas 35 películas, pero el núcleo duro y más relevante de su obra se concentró en los años 60 con L'avventura (1960), La notte (1961), L'eclisse (1962), Il deserto rosso (1964), y Blowup (1966) basada en un relato de Julio Cortázar. Considerado uno de los maestros del cine italiano y uno de los directores más influyentes de la segunda mitad de siglo, ayer Antonioni se despedía del cine para siempre.
