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viernes, mayo 14, 2010

La perversión del arte, según Ingmar Bergman


“Haciendo caso omiso de mis propias creencias y dudas, que carecen de importancia en este sentido, opino que el arte perdió su impulso creador básico en el instante en que fue separado del culto religioso. Se cortó el cordón umbilical y ahora vive su propia vida estéril, procreando y prostituyéndose. En tiempos pasados el artista permanecía en la sombra, desconocido, y su obra era para gloria de Dios. Vivía y moría sin ser más o menos importante que otros artesanos; «valores eternos», «inmortalidad» y «obra maestra» eran términos inaplicables en su caso. La habilidad para crear era un don. En un mundo semejante florecían la seguridad invulnerable y la humildad natural.

Hoy el individuo se ha convertido en la forma más alta y en el veneno más grande de la creación artística. La más leve herida, o el dolor ocasionados al yo, son examinados bajo el microscopio como si fuera cosa de importancia eterna. El artista considera su aislamiento, su subjetividad, su individualismo como si fueran casi sagrados. Y así finalmente nos reunimos en un corral grande donde nos quedamos balando sobre nuestra propia soledad sin escucharnos los unos a los otros y sin advertir que nos estamos asfixiando unos a otros hasta matarnos. Los individualistas se miran fijamente a los ojos y sin embargo niegan la existencia unos de otros. Andamos en círculos tan limitados por nuestras propias ansiedades que no podemos ya distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre el capricho del gangster y el ideal más puro.

Por consiguiente, si me pregunta qué es lo que desearía que fuera el propósito general de mis películas, contestaría que quiero ser uno de los artistas en la catedral, en el gran llano. Deseo hacer una cabeza de dragón, un ángel, un demonio —o tal vez un santo— tallada en piedra, da lo mismo lo que sea; siento una gran satisfacción tanto en una como en otra cosa. Independientemente de si soy cristiano o pagano, trabajo en la edificación común de la catedral porque soy artista y artesano, y porque he aprendido a formar de la piedra caras, miembros y cuerpos. Nunca necesito inquietarme por el fallo contemporáneo o el criterio de la posteridad; consisto de un nombre y apellido, que no están grabados en ningún lugar y que desaparecerán cuando yo mismo desaparezca. Pero una pequeña parte mía va a sobrevivir en la integridad triunfante, anónima. Un dragón o un demonio, tal vez un santo, no importa qué.”

Declaraciones de Ingmar Bergman, recogidas en “Eso de hacer películas”, 
 Film Ideal, núm. 68, Madrid, 1961


- Miércoles 19 a las 18.00h en el Colegio Mayor Lluis Vives, Noche de circo de Ingmar Bergman.

- BONUS: El último corto de Spike Jonze, gratis y en línea, aquí. 

martes, octubre 27, 2009

(500) días juntos


Es significativa la pareja propuesta: Joseph Gordon-Levitt representa al romántico desarmado, Zooey Deschanel a una evolución exquisita (y en ocasiones inescrutable) de la heroína screwball, ahora portavoz del descreimiento y el romanticismo disperso. Protagonizan ellos un romance naturalmente intermitente y de deliciosas sensibilidades culturales: (500) días juntos profesa amor a los Pixies desde una estridente interpretación de karaoke, pero también propone a los Smiths como un paso decisivo hacia el enamoramiento, o un descacharrante cruce entre el hard-boiled y Bergman en una pantalla de cine en la que Tom sólo puede proyectar su obsesión por Summer. La recopilación de los greatest hits de la pareja acaba insinuando al filme de Webb como un honroso descendiente de Annie Hall (Woody Allen, 1977): al fin y al cabo, ambas abordan sentidas disquisiciones acerca de las relaciones humanas, y ambas cuentan con un protagonista que repasa la suya rota preguntándose en qué fracasó.
 Leer crítica completa en La Butaca

martes, julio 31, 2007

30.07.2007

El destino ha querido que esta fecha se convierta en día negro para el cine. Mueren dos de los más grandes directores que haya dado el séptimo arte. Ingmar Bergman (14.07.2007-30.07.2007) y Michelangelo Antonioni (29.09.1912-30.07.2007) se despiden dejando un incuestionable legado que hoy se estudia en las escuelas de cine. El cineasta sueco, con más de medio centenar de películas a sus espaldas, dejó en su haber obras maestras como El séptimo sello (1956), Fresas Salvajes (1957), Persona (1966), Gritos y susurros (1972) o su ya póstuma Saraband (2003). Bergman supo explorar como nadie el alma humana, desnudándola y enfrentándola a sus miedos, sentándola a jugar una partida de ajedrez con la mismísima muerte.


Cuando L'avventura de Antonioni fue proyectada en el Festival de Cannes en 1960, fue abucheada y silbada por un irritado público. Dos años después, una votación de críticos internacionales a través la revista inglesa Sight & Sound, la proclamó como la segunda mejor película de todos los tiempos. Umberto Eco dijo de ella:

"Está hecha únicamente de tiempos muertos; la gente va, viene, habla, se pierde y vuelve a encontrar sin que pase nada. Pero la película quiere decirnos precisamente que nada sucede"

Antonioni realizó en vida unas 35 películas, pero el núcleo duro y más relevante de su obra se concentró en los años 60 con L'avventura (1960), La notte (1961), L'eclisse (1962), Il deserto rosso (1964), y Blowup (1966) basada en un relato de Julio Cortázar. Considerado uno de los maestros del cine italiano y uno de los directores más influyentes de la segunda mitad de siglo, ayer Antonioni se despedía del cine para siempre.