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martes, agosto 31, 2010

Conocerás al hombre de tus sueños


Woody Allen parece haber extendido, con sus últimas películas, la creencia entre el público de ser un cineasta mayor que aborda una etapa forjada a base de obras menores. Sería tan fácil resguardarse en ese veredicto rápido como difícil detenerse y comprobar las desconcertantes variaciones en todos y cada uno de esos títulos dispuestos en torno a parámetros no muy alejados. En este sentido, Conocerás al hombre de tus sueños se revela aun más desafiante que sus predecesoras, presentada bajo la misma apariencia de comedia ligera londinense de Scoop (2006), pero afín a los dilemas dostoievskianos de Match point (2005) y Cassandra’s Dream (2007), al tiempo que reniega de la mala leche y final felicidad capriana de la minusvalorada Si la cosa funciona (2009).
Leer crítica completa en LaButaca.net

Fotogramas de Conocerás al hombre de tus sueños – Copyright © 2010 Mediapro, Versatil Cinema, Gravier Productions, Antena 3 Films y Dippermouth. Fotos por Keith Hamshere. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.

martes, enero 08, 2008

El sueño de Cassandra



Completa la trilogía de Londres y supone la continuación de la transformación que Woody Allen parece someter a su filmografía. Película número 38 de su carrera, para hablar de El sueño de Cassandra quizá haya que empezar por decir que el cineasta que se esconde tras la cámara sigue brindándonos, a sus 72 años, la asombrosa media de una película por año, máxime cuando ese compromiso ha dado como frutos algunas de las joyas cinematográficas más valiosas de las últimas décadas. Tras recordarnos lo afortunados que somos de asistir un año más a la cita con Allen, cabe entonces analizar El sueño de Cassandra como una propuesta de nuevo renovada, que difiere en mucho de la clásica fórmula de la comedia alleniana que antaño generara tan valiosas cintas. Una fórmula que hoy se sustituye por una revisión de algunos de sus temas preferidos, pero con una pérdida de aquel humor excelso que le caracterizara y que parece alejarse a medida el autor se aleja de la gran manzana.

Con perdón de la simplicidad de la comparación, El sueño de Cassandra viene a erigirse como la hermana menor de Match Point. Un tragedia de reminiscencias griegas aquí con diferente resultado, aquí móviles distintos pero con los mismos fundamentos y la igual recurrencia a los temas de la ambición, el asesinato, la culpabilidad y el castigo. Ian (Ewan McGregor) y Terry (Colin Farrell) son dos hermanos que pasan por dificultades económicas que deciden obviar para comprar un velero de segunda mano llamado "El sueño de Cassandra". Las dificultades económicas se tornan en críticas cuando Terry pierde una gran cantidad de dinero en una partida de póquer. Es entonces cuando aparece su tío Howard (Tom Wilkinson), un millonario de viaje alrededor del mundo que decide pasar unos días en Londres. Este escucha su desesperada llamada de auxilio, pero a cambio demanda un precio alto por saldar sus deudas y situarlos en una permanente estabilidad económica: matar a uno de sus empleados antes de que saque a la luz los trapos sucios del pasado.



A partir de esta premisa, Woody Allen desdobla el poderoso personaje de Chris Wilton en Match Point y asigna al personaje de Gregor la frialdad y ambición propias de aquel sin resultar ni tan efectivas ni tan sobrecogedoras, mientras que otorga a Terry, acá ejecutado por un convincente Colin Farrell, el peso de la culpabilidad multiplicada hasta devastadoras consecuencias. El sueño de Cassandra propone un relato aparentemente simple pero de severas connotaciones, midiendo en una balanza el precio de la felicidad contra el peso de la culpa, pero descargado de las valiosas referencias que Match Point apuntara respecto al Crimen y Castigo de Tolstoi. Esa ausencia se puede hacer extensiva a la casi totalidad del metraje, no por innecesaria, sino porque a los que adoramos las películas más agudas e ingeniosas del genio neoyorquino se nos hacen imprescindibles aquella extensísima referencialidad cultural insertada en afilados diálogos que versaban en torno a la muerte, el sexo o el psicoanálisis. Aquí las intenciones de Allen parecen ser bien distintas en cuanto a que filma una historia tan desnuda en cuanto a su narración como en sus propósitos: El sueño de Cassandra es una historia sucia, gris y dolorosa, como lo es la manera en la que mira la capital inglesa: un triste mosaico de calles lluviosas, talleres y bares lúgubres o plazas desangeladas que son el perfecto escenario en el que hundir las ilusiones de sus dos protagonistas. Sólo cuando ambos hermanos se encuentran a bordo de su barco, son libres de su carga vital y son capaces de olvidar, de contar unos sueños que sólo entonces se iluminan. Y esta es una metáfora que en El sueño de Cassandra funciona como un reloj suizo.

Impregnada de una latente melancolía subrayada por la conseguida música de Philip Glass y cargada de buenas pero no destacables actuaciones (se echa en falta una mayor presencia de ese gran actor y gran desconocido para el público que es Tom Wilkinson), El sueño de Cassandra es una película sorprendentemente gris, ocupada en desarrollar una trama que subraye de sobremanera los temas expuestos, pero ni lo bastante intensa ni lo bastante hipnótica para aferrar al espectador al nivel que Allen había alcanzado en Match Point, película con que comparte similitudes más que evidentes. Cabe ahora estar atentos a la evolución de Allen en Vicky Cristina Barcelona, cuarta película europea de su filmografía y primera tras su etapa inglesa. Cambio de ciudad, cambio de aires y vuelta a su musa más reciente, Scarlet Johansson. Esperemos pues, y de nuevo, lo mejor de nuestra cita anual con el maestro.
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Cassandra's dream. Reino Unido. 2007. 108'.
Director: Woody Allen.
Guión: Woody Allen.
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Gareth Wiley.
Fotografía: Vilmos Zsigmond.
Montaje: Alisa Lepselter.
Diseño de producción: Maria Djurkovic.
Vestuario: Jill Taylor.
Música: Philip Glass.
Intérpretes: Ewan McGregor (Ian), Colin Farrell (Terry), Tom Wilkinson (Howard), Hayley Atwell (Angela), Sally Hawkins (Kate), John Benfield (padre), Clare Higgins (madre), Ashley Medekwe (Lucy).
Puntuación: 6,5
Sigue navegando en el Cassandra's dream...
http://www.labutaca.net/films/55/cassandrasdream.htm (sobre la película)
http://www.laoffoffcritica.com/criticas/critica_cassandrasdream.html (crítica de la película)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/modules.php?name=News&file=article&sid=1369 (sobre Colin Farrell)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/modules.php?name=News&file=article&sid=1401 (sobre Ewan McGregor)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1615.html (sobre Woody Allen)

martes, noviembre 22, 2005

Match Point



Punto de partido para Woody Allen. El director neoyorquino se ha cansado de intentar convencer al público yanqui de su cine (Made in Hollywood, Celebrity, Todo lo demás, La maldición del escorpión de Jade...) y con el saque roto se ha decidido a remontar sus mejores tiempos en un arrebato de clasicismo que le ha llevado a convertir su última película en el escenario de una tragedia griega situada en Londres. Jonathan Rhys Meyers es el protagonista elegido para concentrar en su haber toda la ambición del mundo y convertirse en el nuevo rico Chris Wilton, un ex jugador de tenis que acepta un trabajo como profesor al amparo de una familia que acabará siendo la suya. Su buena relación con el hijo dará paso a su romance con la hermana de éste, quien dará paso a la aventura con la que presumiblemente será su cuñada, una Scarlett Johanson que rebosa sensualidad para luego desperdiciarla con una forzada metamorfosis hacia la desesperación.

En este partido de tenis que ha planteado Woody Allen hay dos influencias que compiten por hacerse cargo del sino de la película. En un lado, la suerte, la casualidad, el albedrío... Las palabras de Rhys Meyers parafraseando a Allen nos recuerda el miedo que tiene la gente a reconocer que gran parte de la vida depende del azar, "La fe es el camino más fácil", dispara Wilton en una de las mejores jugadas de Match Point. En el otro lado de la pista juega Dostoievski con su mejor arma, el crímen y castigo que Allen no duda en referenciar repetidamente e incluso llega a homenajear en una de las escenas cumbres. Tanto el castigo como la suerte juegan su partido en el tenis como en la vida de Chris Wilton, marcados por un vaivén de la pelota que, en un momento determinado tropieza con la red y queda suspendida en el aire. Como nos explica el mismo Wilton, la excelencia del momento reside en que la pelota puede seguir su camino y hacer punto, o volver a caer en campo propio y certificar la derrota. Una paradoja acertada que resume visualmente la esencia de esta última obra alleniana.

Huelga decir que de paso, el director neoyorquino no ha desaprovechado la oportunidad de realizar una ácida crítica a la aburrida clase alta londinense, la de la hora del té y convicciones puritano-conservadoras, la de los niños pijos y visitas a Wimbledon, la hipócrita, la tediosa, la que significa un amparo para el protagonista de la historia cuyo único empeño es escalar en la sociedad a costa de cualquier precio. Si Match Point se hubiera quedado sólo en eso tal vez estuvieramos hablando de otra película menor de Woody Allen, pero el acontecimiento que da un giro de 180º a la historia compone a partir de ese momento un final apasionante y brillantemente cerrado por Allen, inesperado y descargado de tópicos. De alguna manera, este giro radical viene a demostrarnos la calidad de este cineasta al que muchos ven incapaz de hacer nada destacable fuera de sus neuras y miedos personales. Match Point es la prueba palpable de que no es cierto. Su estilo clásico y a ritmo de aria descubren una faceta nueva del director que deja a un lado muchos de los rasgos característicos de su personalidad (no todos) para conseguir un drama que con algo más de fuerza en momentos puntuales, hubiera logrado el magisterio de otras de sus obras. No es menos cierto que, acostumbrados a Nueva York, es inevitable comparar la escena en que la pareja Meyers-Mortimer se asoman al Támesis con la de Allen-Keaton haciendo lo propio en el río Hudson, y descubrir que no existe la misma complicidad para con ellos mismos y para con la cámara. Nostalgias a parte, la presencia de buen cine está garantizada y con sabor a clásico. Una buena noticia para nosotros y para el estado de forma de esa incansable referencia del cine del siglo XX que es Allen, quien cada año acude a su cita con una puntualidad (ahora) inglesa.
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Match Point. Reino Unido. 2005. 123'.
Director: Woody Allen.
Guión: Woody Allen.
Fotografía: Remi Adefarasin.
Montaje: Alisa Lepselter.
Intérpretes: Jonathan Rhys Meyers (Chris Wilton), Matthew Goode (Tom Hewett), Emily Mortimer (Chloe Hewett Wilton), Scarlett Johansson (Nola Rice), Brian Cox (Alec Hewett), Penelope Wilton (Eleanor Hewett)
Puntuación: 8
Para saber más sobre Match Point...
http://www.labutaca.net/films/33/matchpoint.htm (sobre la peli)
http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=20 (una recopilación de frases del director)
http://www.bilbocine.com/directores__woody_allen.htm (sobre Woody Allen)
http://www.planetacine.com/filmografias/jrhysmeyers/ (filmografía Jonathan Rhys Meyers)
http://cinemaparadiso.blogcindario.com/2005/11/00115.html (más sobre la peli)