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domingo, noviembre 23, 2008

Quantum of solace


Quantum of solace disfruta de un comienzo arrollador, con una persecución trepidante que bien podría contar, con entidad propia, entre las mejores vistas en el cine de acción de los últimos tiempos. Todo parece apuntar, desde el principio, a que Marc Forster ha tomado el pulso al Bond revisado de Casino Royale y a las escenas de acción que ineludiblemente le acompañarán en su calvario particular. Sin embargo, tras el magnífico pistoletazo de salida y a medida que la exigua trama muestra sus cartas, no pasa demasiado tiempo antes de intuir que la supuesta venganza del agente secreto sólo tiene valor nominal y nunca real en la narración.

Leer crítica completa en La Butaca

viernes, noviembre 21, 2008

Bond vs. Bourne



Que la franquicia del agente secreto más reconocible del celuloide estaba más que agotada a las alturas de Muere otro día (Die Another Day, Lee Tamahori, 2002) era cosa evidente. La etapa que cerraba Pierce Brosnan con aquella funesta película era sintomática del mal que había atrofiado la saga: ya no se trataba de renovar los escenarios y las fuerzas del mal; ya no valía provocar la pirueta última, el más difícil todavía que alcanzaba el completo ridículo en susodicha cinta. No, el mal que aquí padecía el vástago literario de Ian Fleming no se hallaba sino en el personaje mismo que se convertía a cada entrega en una caricatura de sí mismo. Aquel James Bond que en Sean Connery se revelaba como genuino y atractivo a partes iguales y en Roger Moore como un simpático seductor con envidiable sentido del humor, había metamorfoseado lentamente hacia un impostada imitación de los anteriores que caminaba peligrosamente hacia la completa deshumanización del personaje. En otras palabras: no es que nos cansáramos de que Bond fuera indestructible, sino de que lo fuera de forma tan insultante y lejana al espectador. No era difícil advertir que uno de los mayores emblemas del cine de acción se hallaba en pleno proceso de desgaste, erosión por exceso de identidad. Demasiadas sonrisas a la muerte, demasiados trajes impolutos.

Paralelamente, una nueva saga cinematográfica se erigió en torno a un agente en las antípodas de Bond. Jason Bourne no tenía identidad y su cruzada era la eterna búsqueda de la misma. La fascinación que produce el personaje no viene por su elegancia, sus gadgets o su inherente aptitud para la seducción, sino por la importancia de recuperar su memoria, única caja negra que puede dar explicación a sus superdotadas capacidades como espía y máquina de matar. La ausencia de identidad de Bourne hace de él un personaje mucho más cercano a la realidad y más fácil la empatía del espectador que Bond perdió en algún momento del camino ¿O es que no son la pérdida de identidad y la memoria males endémicos de la sociedad contemporánea?
Mientras veíamos como en Jason Bourne se abrían heridas en cuerpo y alma, James Bond salía indemne y sin rasguño alguno de cualquier aparatosa peripecia.



Pero hoy, a pocas horas del estreno de Quantum of Solace (Marc Foster, 2008), ambos encuentras más lugares comunes que nunca. Casino Royale (Martin Campbell, 2006) reinventó a Bond como tipo duro, anárquico y con dificultades para separar su ego y sus emociones de su trabajo. La licencia para matar se había tornado permanente y explícita, y su sentido del humor era suplido por su sufrimiento físico y espiritual. Accidentalmente o no, el agente 007 había iniciado un proceso de acercamiento, mímesis involuntaria si quieren, con otro que nunca tuvo número asignado y que respondía por el nombre de Jason Bourne. En El ultimátum de Bourne (The Bourne Ultimatum, Paul Greengrass, 2007), este último ya andaba en búsqueda y captura de aquellos que le convirtieron en lo que es. La inicial intención de recuperar la identidad tomaba, pues, tintes de venganza. En Quantum of Solace, un Bond presumiblemente descontrolado busca la misma vendetta para aquellos que profanaron y quebraron una parcela de su vida por la que raramente cualquier Bond anterior se hubiera molestado: la sentimental. Si bien siguen existiendo insalvables diferencias que separan a ambos agentes (el ego de Bond o el carácter taciturno de Bourne), todo señala que las similitudes entre los dos se hacen más y más estrechas a cada película. Son los héroes que el público reclama, poderosos pero vulnerables, con los que la identificación es más accesible. Son héroes en los que creer pese a serlo ajenos a las grandes causas y en particulares empresas, violentos y atormentados que sienten y sufren sin dejar de ser lo que los distingue del resto de los mortales: héroes.

lunes, diciembre 17, 2007

La brújula dorada



La explotación masiva y orgiástica que el género fantástico está viviendo de unos años a esta parte se hace evidente cuando uno ve películas como La brújula dorada. Poco importa ya si el defecto de origen se encuentra en las novelas o en una incorrecta adaptación de la misma cuando, como otras tantas, se inscribe bajo el manido perfil de película familiar que nos traslada a otros mundos y cuya imaginación desbordante no es sino una excusa nada disimulada para desplegar las redes de su merchandising. Estamos, una vez más, ante un ejemplo de comercialización imponiéndose al cine, una muestra fabricada en cadena que se une a una triste lista de películas fantásticas que en los últimos tiempos nacen con el objetivo de captar tantos públicos como les sea posible bajo el falso disfraz de la artesanía y la imaginación.

La brújula dorada se ajusta al arquetipo que se ha impuesto para un género supuestamente dirigido tanto a la familia como al público juvenil: niña intrépida ajena al complicado mundo de los adultos acaba siendo la inesperada y única esperanza para salvar a un mundo en el que conviven y luchan diversas especies (acá osos guerreros, giptanos, humanos, brujas...). Primera entrega de una trilogía basada en la saga fantástica de Philip Pullman La Materia Oscura, desconozco si la obra escrita ofrecía más riqueza narrativa y descriptiva de la que puede presumir su equivalente cinematográfico, pero lo cierto es que la película de Chris Weitz se limita a precipitar en la pantalla una avalancha de personajes y seres en una retahíla de escenas fantásticas servidas al más puro espectáculo que apenas dejan entrever lo que realmente está pasando. Por si fuera poco La brújula dorada agiganta su maquinaria promocional anunciando grandes estrellas que luego apenas sí disfrutan minutos de metraje (Daniel Craig, Nicole Kidman y Eva Green apenas disponen de dos o tres escenas, mientras que lo de Christopher Lee casi podría considerarse un cameo). Anunciada por New Line Cinema como la trilogía heredera de El señor de los anillos (también de dicha productora), la comparación deja en vergonzosa evidencia a La brújula dorada desde el momento en que es incapaz de ofrecer un mínimo desarrollo de sus personajes o cualquier atisbo de profundidad de su contexto (poco sabemos acerca de una sociedad regida por un organismo llamado "Magisterio"), amén de la vacuidad de sus diálogos. Ni siquiera la batalla final tiene parangón alguno con la más mínima reyerta de la trilogía de Jackson, sino que muy al contrario no deja de subrayar un desorden y desconcierto reinante durante la mayor parte de la película que llega aquí a su punto álgido.



Algunas ideas bien desarrolladas, como la disputa del trono de los osos guerreros o el paralelismo vital establecido entre humanos y "daimonions" (animales en continua transformación en los que reside el alma de sus dueños) caen en saco roto porque el tono general de la película fluye en la más absoluta superficialidad, sin ofrecer aportes nuevos al género allá donde podría hacerlo (la interpretación de los símbolos de la brújula se resuelve con un destello de polvo en el que la joven heroína halla la respuesta). No hay intención alguna de construir un verdadero mundo de fantasía en el que los intereses de los distintos personajes vienen precedidos de una historia, un desarrollo, sino el abocamiento de la mayor cantidad posible de elementos embelesadores empacados en dos horas de metraje acompañadas con una banda sonora que apela constantemente a la épica, pero que se olvida al instante deja de sonar y rubricadas con la sensiblera canción de turno en los créditos finales. Paralelamente, el notable trabajo desempeñado en la dirección artística queda desalentadoramente complementado por todo ese pastiche fantástico que apenas tiene algo que ofrecer y mucho dinero que pedir.

Si todo ese conjunto no induce al aburrimiento es por aglutinamiento de elementos y no por la mínima emoción que se le debiera suponer a un producto de esta clase. La brújula dorada acaba, como no, con la promesa abierta de su continuación, dejando una misión en transcurso y la expectativa creada en las crecientes hordas de seguidores sedientos de fantasía prefabricada y trilogías que la retroalimenten. Una tendencia que, por desgracia, parece no ver fin.
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The golden compass. Estados Unidos. 2007. 113'.
Director: Chris Weitz.
Guión: Chris Weitz; basado en el libro "Luces del norte" de Philip Pullman.
Producción: Deborah Forte y Bill Carraro.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Henry Braham.
Montaje: Anne Coates.
Diseño de producción: Dennis Gassner.
Vestuario: Ruth Myers.
Intérpretes: Nicole Kidman (Marisa Coulter), Dakota Blue Richards (Lyra Belacqua), Sam Elliott (Lee Scoresby), Eva Green (Serafina Pekkala), Daniel Craig (lord Asriel), Tom Courtenay (Farder Coram), Derek Jacobi (emisario magisterial), Simon McBurney (Fra Pavel), Jim Carter (John Faa), Ben Walker (Roger), Clare Higgins (Ma Costa).
Puntuación: 4
Sigue la dirección de la brújula...
http://www.labutaca.net/films/50/thegoldencompass.htm (sobre la película)
http://es.wikipedia.org/wiki/Luces_del_Norte (sobre el libro)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1532.html (sobre Nicole Kidman)
http://www.imdb.com/name/nm0185819/ (sobre Daniel Craig)
http://www.imdb.com/name/nm2301950/ (sobre Dakota Blue Richards)
http://www.imdb.com/name/nm0000385/ (sobre Sam Elliot)
http://en.wikipedia.org/wiki/Chris_Weitz (sobre Chris Weitz)

miércoles, octubre 24, 2007

Lecciones de cine (III): A través del espejo

El espejo es un elemento persistente en el juego de alterar la mirada del espectador. Nos ayuda a descubrir lo oculto, a veces incluso antes que el propio personaje, nos deforma la realidad y nos engaña una y otra vez como también engaña hasta al mismo héroe de una aventura: hasta Bruce Lee lo pasó mal durante el duelo final en la sala de espejos contra Han, supervillano de Operación Dragón (Enter the dragon, 1973); David Lynch los utilizaba como metáfora de la realidad deformada en su discutidísima Mulholland Drive (2001), y Candyman lo atravesaba para atravesarte con su garfio.
El espejo ha sido un juguete en manos de múltiples directores que lo han utilizado con múltiples finalidades distintas. Hoy he vuelto a ver la segunda película de Sam Mendes, Camino a la perdición (Road to Perdition, 2002), y he descubierto uno de los usos más inteligentes y sorprendentes que jamás haya visto de un espejo: el espejo mostrándonos, con un movimiento sutil, una muerte brutal.

La escena marca el fin de la venganza de Mike Sullivan (Tom Hanks) y el clímax de Camino a la perdición. Es el final de un plano secuencia soberbio, en el que la cámara sigue a Sullivan por el pasillo de un hotel dirigiéndose a matar a Connor (Daniel Craig) mientras la música sublime de Thomas Newman (que por momentos supera en belleza y emoción a la que él mismo compuso para American Beauty) le acompaña. Por desgracia, no he encontrado la escena aislada, pero ésta corresponde a los dos primeros minutos del video que aquí cuelgo. Espero que la disfrutéis tanto como yo.


miércoles, diciembre 06, 2006

Casino Royale



Podría decirse que Casino Royale sigue la línea de inventarse precuelas que tan de moda puso George Lucas hace ya casi 10 años. Pero lejos de la realidad, Casino Royale rescata la novela original de Ian Fleming y nos muestra a Bond en su primera misión como 007. La anécdota no se queda en un simple salto al pasado sino que los productores de la serie han aprovechado para dar a Bond un lavado de cara y alejarse de la línea (errónea para muchos) de Muere otro día.

Lo más sorprendente de este proyecto es que no sea hasta 2006 cuando se estrene, siendo la primera novela de James Bond. La explicación es que los derechos de ésta no estuvieron en manos de la familia Broccoli hasta el año 2000. Si echamos la vista atras encontraremos una comedia de Peter Sellers que hacía uso de los derechos de Casino Royale. Aprovechando la oportunidad de retomar desde sus inicios la serie, se creyó conveniente buscar un nuevo perfil de Bond, que parece encajarle a la perfección a Daniel Craig. Con ello se ha conseguido forjar un Bond menos frío, menos letal y, en cierto modo, más creíble. Por supuesto que para muchos Bond seguirán siendo Connery y Moore, pero ahí ya no me meto.

La trama de Casino Royale se desarrolla con cierta complejidad inicial que mantiene sus puntos de intriga a lo largo de todo el metraje, pero en esencia es una película de acción clásica. Es espectacular y tensa sin necesidad de recurrir al ordenador. Pero principalmente presenta la evolución de un James Bond recién reclutado hasta el espía frío y calculador de las últimas entregas. Se ha hecho mención de que el nuevo Bond es más oscuro, pero creo que sería más correcto decir que se le ha sacado un poco de su halo de deidad, se le ha dado mayor humanidad.

Mención especial merece el hecho de que el film prescinda de paranoias megalómanas como satélites o barcos de camuflaje. Le Chiffre (Mads Mikkelsen) es un villano convincente y realista. Las motivaciones de los personajes son en apariencia digeribles por el cerebro humano. De igual manera es de agradecer que Eva Green, la nueva chica Bond, no se limite prácticamente a lucir palmito y apretar el gatillo, e interprete a un personaje y no un estereotipo. También podremos conocer un poco más de M (nuevamente interpretada por Judi Dench), concretamente cómo es su casa. Pero lo que no podremos saber es nada nuevo de Q, desaparecido en combate al igual que la mayoría de sus artilugios. Y en este caso es una pena dado que me descubro admirador de John Cleese.

La principal pega de Casino Royale es su excesiva duración. Muchas escenas se alargan en exceso como la persecución inicial con espectáculo parkour incluído o escenas del final que, por motivos obvios, no revelaré. Aún así, su director, Martin Campbell, que ya dirigió al espía británico en GoldenEye, consigue mantener un buen nivel de entretenimiento durante la casi totalidad del metraje. Y esto tiene especial mérito (debido en su mayor parte a Ian Fleming) ya que el grueso de la trama se centra en una partida de póker que se celebra en Casino Royale.

Los fans de la serie se verán gratamente sorprendidos por una vuelta al sello que ha llevado James Bond en sus entregas clásicas. Los fans de la acción se verán recompensados por un film que recupera el saber hacer de grandes clásicos como La jungla de cristal, sin necesidad de efectos especiales que acaben devorando la película. Y el niño que pegaba golpes a mi butaca en el cine se queda con un mal de ojo que le he echado.
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Casino Royale. Reino Unido, República Checa, Alemania y Estados Unidos. 2006. 144'.
Director: Martin Campbell.
Guión: Neal Purvis, Robert Wade y Paul Haggis; basado en la novela de Ian Flemming.
Montaje: Stuart Baird.
Fotografía: Phil Méheux.
Vestuario: Lindy Hemming.
Producción: Michael G. Wilson y Barbara Broccoli.
Intérpretes: Daniel Craig (James Bond), Eva Green (Vesper Lynd), Mads Mikkelsen (Le Chiffre), Jeffrey Wright (Felix Leiter), Judy Dench (M), Giancarlo Giannini (Mathis), Caterina Murino (Solange), Simon Abkarian (Dimitrios), Jesper Christensen (Sr. White), Ivana Milicevic (Valenka), Tobias Menzies (Villiers), Sébastien Foucan (Mollaka) e Isaac De Bankole (Obanno).
Puntuación: 7
Me llamo Bond, James Bond...
http://www.labutaca.net/films/45/casinoroyale.htm (sobre la peli)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article3240.html?topic=4 (critica de la peli)
http://www.elmundo.es/elmundo/2005/10/14/cultura/1129290214.html (sobre Daniel Craig)
http://lanegraflor.blogspot.com/2006/11/va-green-sabor-francs-para-vesper-lynd.html (sobre Eva Green)
http://es.wikipedia.org/wiki/Judi_Dench (sobre Judi Dench)
http://es.wikipedia.org/wiki/Ian_Fleming (sobre Ian Flemming)