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jueves, octubre 21, 2010

Stone

John Curran traza intersecciones de la culpa y la religión en una cinta cuyo principal atractivo reside en esa debacle, en comprobar cómo la resistencia del personaje de Robert De Niro a dichas tendencias se viene abajo tras años de lacerante encierro matrimonial. Esa es la sorpresa de esta película: como thriller psicológico, propone pasajes de hábil enfrentamiento dialéctico entre un Edward Norton que corrige y aumenta un papel anterior —el que le descubría como actor en la aparatosa Las dos caras de la verdad—, y un De Niro que vuelve a desmentirse como gloria en declive —véase la progresión entre Todos están bien, Machete y esta, títulos menores pero con papeles muy lejos de confirmar un apocamiento del actor—; sin embargo, es en su atronadora imperfección como cuento moral donde Stone se hace interesante, insólita entre el riesgo de una obra personalísima —el plano final, con el smash cut como aplastante negación de la catarsis— y el conformismo para con ciertos lugares comunes del género.
Leer crítica completa en LaButaca.net
 
En la imagen: Fotograma de Stone – Copyright © 2010 Mimran Schur Pictures y Holly Wiersma Productions, Millennium Films. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

martes, enero 05, 2010

Todos están bien



En Todos están bien, remake de la italiana Están todos bien (1990), Kirk Jones supera el conservadurismo lacrimógeno de Giuseppe Tornatore, dejando a un lado las artificiosas pretensiones de un cierto expresionismo felliniano (recordemos, paseo por el Rímini invernal incluido), para aproximarse más al viaje crepuscular y melancólico de ese viudo jubilado que era Warren Schmidt (Jack Nicholson) en la película de Alexander Payne. Si el original tenía más que ver con el sentimiento de alienación del señor Scuro (magnífico Marcello Mastroianni, pese a la condición caricaturesca de su personaje) a través de una sociedad extraña, irreversiblemente trastornada, el caso del Frank Goode interpretado por Robert De Niro tiene más que ver con la fatalidad de la soledad y la incomunicación (concepto que encuentra aquí la reincidente metáfora-paradoja de los cables de comunicación que Goode ha pasado su vida forrando de PVC a lo largo de miles de kilómetros).

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lunes, septiembre 24, 2007

Memorias de Queens



O el manual de cómo reconocer a tus santos. Así reza el título original de película y novela (A guide to recognizing your saints), ambas señalando su autoría hacia el mismo responsable. Dito Montiel de este, uno de los proyectos más celebrados en la escena independiente y sin duda, una de las mejores películas que hayan pasado (aunque fugazmente como suele suceder con estas pequeñas joyas) por cartelera este año.

Memorias de Queens es un relato autobiográfico nada disimulado. Una de esas historias que harían las delicias de un cineasta como Martín Scorsese y que recuerdan a algún que otro debut (las similitudes con Una historia del Bronx de Robert de Niro o Malas Calles de Scorsese son notorias) que en su día también dejara muy buen sabor de boca. En el relato que aquí nos ocupa encontramos a Robert Downey Jr. como el Dito adulto, un escritor de naciente éxito que decide volver a su barrio natal después de haberlo abandonado en su juventud huyendo de la violencia y la sordidez de sus calles. Esta es, claro está, la excusa para retroceder en el tiempo y volver al Queens de los 70, en el que el joven Dito (el nuevo chico de oro de Hollywood, Shia Labeouf) vaga por su barrio con sus amigos, el violento Antonio (Channing Tatum), su hermano retrasado Giuseppe (Adam Scarimbolo) y Nerf, amigo fiel pero de pocas luces. Su día a día pasa por cortejar a las chicas del barrio, pasar el rato en los parques o en los apeaderos y mantener la ilusión de poder en su propio territorio. En ese contexto nacerán para ellos el amor, el sexo, las drogas y en general el clímax de una juventud que está condenada a extinguirse o a romperse en cuanto la violencia aparezca en escena. Porque Queens es un barrio en el que sobrevive el más fuerte y no hay lugar para las grandes aspiraciones, donde cualquiera que sobreviva a su juventud será condenado a una existencia vulgar y desahuciada en la que convencerse que nada de esto es cierto y que todo va bien (imagen proyectada en el padre de Dito, magistral Chazz Palminteri) . Así, Dito no se muestra desde el principio como el más listo, pero sí como el más inteligente del reducido grupo. Nace la inquietud en él cuando conoce al “nuevo” de la clase, un escocés que le propone viajar más allá de las calles, ganar un dinero paseando perros para un amigo gay y reunir lo bastante para formar un grupo de música e irse a California un tiempo. La posibilidad de una vida nueva, y la mecha que enciende el conflicto con sus amigos y su familia.

El debut de Dito Montiel es entrañable casi desde el principio. Una sucesión de escenas de la calle retratadas con la mirada nostálgica del autor que mira con cariño a su propia vida y contadas con desnuda sencillez. Memorias de Queens es un muestrario de deseos frustrados, castrados por la violencia o por la miopía de un padre incapaz de comprender ni tan solo escuchar a su propio hijo. La fórmula de la película de Montiel radica en sus pocas pretensiones y en sus tripas, aquellas que le permiten recrear su memoria en la pantalla dotándola de una inusual fuerza dramática que alcanza su cumbre en la escena que Palminteri y Labeouf comparten en el baño. Dito hijo, dentro de la bañera, se encuentra conmocionado por la experiencia de la muerte en directo. Dito padre intenta convencerle de que todo va y saldrá bien sin siquiera conocer el problema. Un explícito retrato en una sola escena de la incomunicación.

Sólo cabe añadir que buena parte de la solidez del drama que reside en Memorias de Queens se sostiene en un elenco joven pero consistente de actores acompañados de otros secundarios de cuya calidad ya sabíamos. Si Palminteri está enorme, Dianne Wiest está sencillamente magnífica en el papel de madre intermediaria entre el conflicto padre-hijo. Robert Downey Jr. vuelve a demostrar su gran talento y tanto Shia Labeouf como Channing Tatum convencen y conmueven como jóvenes sin esperanza posible y a los que sólo les queda la amistad para sobreponerse a la puta realidad. Se mire por donde se mire, un regalo para los sentidos.
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A guide to recognizing your saints. Estados Unidos. 2007. 98'.
Director: Dito Montiel.
Guión: Dito Montiel, basado en su propio libro.
Producción: Trudie Styler, Travis Swords, Cjarlie Corwin y Clara Markowicz.
Fotografía: Eric Gautier.
Montaje: Christopher Tellefsen y Jake Pushinsky.
Dirección artística: Jody Asnes.
Vestuario: Sandra Hernández.
Intérpretes: Robert Downey Jr. (Dito), Shia LaBeouf (Dito de joven), Chazz Palminteri (Monty), Dianne Wiest (Flaurie), Channing Tatum (Antonio joven), Eric Roberts (Antonio), Rosario Dawson (Laurie), Melonie Díaz (Laurie joven), Martin Compston (Mike O'Shea), Adam Scarimbolo (Giuseppe), Julia Garro (Diane), Scott Campbell (Nerf).

Puntuación: 8
Conoce Queens a través de estos links...
http://www.labutaca.net/films/48/aguidetorecognizingyoursaints.htm (sobre lapeli)
http://www.firstlookstudios.com/guide/ (web oficial)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article3406.html (sobre Shia Labeouf)
http://theeveningclass.blogspot.com/2006/09/guide-to-recognizing-your-saintsthe.html (entrevista a Dito Montiel, en inglés)
http://www.imdb.com/name/nm0001590/ (sobre Chazz Palminteri)
http://es.wikipedia.org/wiki/Dianne_Wiest (sobre Dianne Wiest)

domingo, abril 01, 2007

Uno de los nuestros



La huella, la impronta que el legado de Martin Scorsese ha dejado en el cine norteamericano no descansa únicamente en una obra de indiscutibles logros artísticos. Si algo se puede decir de Scorsese es que se ha constituido desde la trinchera cinematográfica como uno de los biógrafos de su país. Tanto en lo referente a los cruentos orígenes (Gangs of New York) como a los retratos de los renegados (Taxi Driver) y los olvidados (Toro Salvaje), su filmografía fija sus modelos en la propia sociedad. Modelos siempre oscuros, manchados de sangre y frutos de incómodos debates, pero tan soberbiamente retratados que la admiración y el miedo se conjugan en uno sólo para el que los contempla.

Y aquí entra, claro está, la figura del gangster. La preferida de Marty, sin duda. Su "mafiosa" trilogía iniciada en Malas Calles, proseguida con Uno de los nuestros (Goodfellas) y rubricada brillantemente con Casino no debería dejar nunca de ser un referente para un género revivido en los 70 de la mano de su amigo Coppola (las dos primeras entregas de El Padrino). Gracias a ellos la gente miraba a los gángsteres de manera distinta: tipos que ejercían su profesión por ganarse el “respeto” de la comunidad, por dinero o por tradición. Sus motivaciones no eran demasiado distintas a la de cualquier otro y, en cierta manera, su vida cotidiana también guardaba algunas semejanzas con la nuestra. Cuando Henry (Ray Liotta), Tommy (Joe Pesci) y Jimmy (Robert de Niro) irrumpen en la casa de la madre de Tommy buscando una pala para enterrar un cadáver y acaban disfrutando de un exquisito desayuno italiano con ella, salta a la vista que “la familia” era algo más.

Goodfellas inscribe con letras de oro a Henry Hill en la nómina de los gángsteres memorables del cine. "Desde que tengo uso de razón, siempre quise ser un gánster". Desde el comienzo Henry es narrador de su propia historia, y sus primeros pasos como ayudante de la mafia local en un aparcadero de coches podrían ser la fuente de inspiración que De Niro convirtió en Una historia del Bronx. El pequeño Hill demuestra ambición desde temprana edad y desarrolla una filosofía explícita: coge lo que quieras y cuando quieras. Desde ese punto de partida, Uno de los nuestros es uno de los retratos más completos que se pueden encontrar en el cine de la América ilegal, desde las pequeñas mafias de barrio hasta el monumental golpe contra una compañía aérea, pasando por el negocio de la droga. La trayectoria vital de Henry Hill es la línea de tiempo de la historia y evolución de la mafia a la que primero admira para luego convertirse en pieza fundamental. Scorsese demuestra en Uno de los nuestros su completa madurez en el control de los resortes narrativos y el oficio del que ya se las sabe todas. Su película comienza con la explosiva fuerza visual que aún sería capaz de superar en Casino y que no abandonará ya hasta que Hill se despida sonriendo a la cámara en la última escena. Es pura fascinación acompasada de ritmo implacable de una historia en la que no dejan de suceder cosas y en la que, al tiempo, no dejamos de descubrir a los personajes en situaciones cotidianas, improvisados gestos de amistad verdadera o conflictos morales que nos hacen conocerlos un poco mejor que en la escena anterior. Y los actores fetiches de Scorsese tienen buena parte de culpa. Digo fetiches porque, si bien no se le puede negar el esfuerzo interpretativo de Liotta, en momentos concretos de Goodfellas se hace evidente que el papel de Henry Hill le viene algo grande y que, sus dos compañeros, con los que comparte encuadre en buena parte del metraje, le hacen sombra casi por costumbre. No es tanto culpa de Liotta, que está correcto, sino más por la enormidad de De Niro y Pesci (que se ganó el Oscar). De Niro se desenvuelve como pez en el agua en el papel de asesino frío y calculador, un líder natural que es la antítesis del impulsivo Tommy (Pesci), una bomba de relojería que en sus arranques de ira irracional acaba generando daños crueles y desproporcionados.

Catálogo de gángsteres, retrato entrañable, fascinación a raudales y reunión de las virtudes de las mejores obras de Scorsese. Incluso en la selección musical, que también recorre varias décadas como banda sonora de la vida de Hill y compañía: Paul Anka, George Harrison, Mick Jagger, o el solo de la guitarra de Clapton en Layla cuando Hill concluye su narración contándonos cómo dejó de ser "uno de los nuestros". Una gozada.
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Goodfellas. Estados Unidos. 1990. 145'.
Director: Martin Scorsese.
Guión: Nicholas Pileggi y Martin Scorsese; basado en la novela Wise Guy, de Nicholas Pileggi.
Música: Paul Anka, Jeff Barry, Eric Clapton, Ernie Erdman, Paul Evans, Claude François, George Harrison, Mick Jagger, Mel London, Elias McDaniel, McKinley, Harry Nilsson, Phil Spector, Pete Townshend.
Fotografía: Michael Balhaus.
Producción: Irwin Winkler.
Intérpretes: Ray Liotta (Henry Hill), Robert de Niro (Jimmy Conway), Joe Pesci (Tommy Santoro), Lorraine Bracco (Karen Hill), Paul Sorvino (Paul Cicero).
Puntuación: 8,5
Visita a la familia...
http://www.labutaca.net/films/colabora/nuestros.htm (sobre la peli)
http://www.miradas.net/0204/estudios/2003/02_mscorsese/goodfellas.html (ensayo sobre la peli y Martin Scorsese)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2277.html (sobre Martin Scorsese)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1560.html (sobre Robert de Niro)
http://es.wikipedia.org/wiki/Joe_Pesci (sobre Joe Pesci)