miércoles, septiembre 04, 2013

(Más) Paul Verhoeven en Transit: cine y otros desvíos




Entre las anécdotas preferidas de Paul Verhoeven, está aquella en la que el holandés cuenta cómo en su infancia fantaseaba con la idea de coger la pelota de otros niños y tirarla al agua, interrumpiendo así el juego. Donde muchos podrían ver en ese acto un simple gesto de malicia en el que todos hemos incurrido o deseado incurrir alguna vez en el patio de juegos, cabe también considerar que fuese la temprana expresión de  esa vocación de arremeter contra lo reglado que definirá gran parte de su cine. Verhoeven podrá ser un provocador, pero en su provocación hay algo más que un limitado capricho por escandalizar al otro y encontrar placer en ello. Hay, al contrario, una innata voluntad por desestabilizarlo, de violar la íntima seguridad con la que este ha asumido el contrato social, los valores de una tradición, o las certezas necesarias para integrarse en el tejido de la realidad sin demasiados sobresaltos.

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En la imagen: Fotograma de Desafío Total © 1990 Carolco Pictures. Todos los derechos reservados.

lunes, agosto 19, 2013

Elysium




Elysium es la muestra de un empobrecimiento alarmante que ni mucho menos se extiende a la totalidad del género, pero que sí se prodiga con mayor frecuencia de la deseable para un momento cuya triste complejidad debiera despertar manifestaciones más estimulantes, historias más desafiantes. La película de Neill Blomkamp representa y constata la deriva más vulgar de la ciencia-ficción: aquella que plantea una alegoría social tan simplona y evidente que ha agotado su potencial reflexivo en la misma sinopsis.
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Elysium, película distribuida en España por  Sony Pictures Releasing de España © 2013 Media Rights Capital, QED International y Sony Pictures Entertainment. Todos los derechos reservados.

martes, agosto 13, 2013

Nuevos proyectos


Si en algo he tenido suerte en los últimos años, es de poder contar con diversos sitios en los que me permitían hablar de cine de maneras y hacia públicos distintos. Algunos, han sido auténticos insensatos al dejarme carta blanca para escribir de lo que quisiera y sobre lo que quisiera. Pero nunca me habían dado la oportunidad de escribir sobre cine en una revista de música, y eso es lo que me permiten hacer la gente de Efe Eme. Desde el mes pasado, publico mis críticas semanal en la sección Rockola/Cine, pero es que además se les ha ocurrido proponerme un proyecto de lo más estimulante que, por supuesto, no me ha quedado más remedio que aceptar. La sección se llama "El cine que hay que ver", y en ella puedo explayarme recuperando películas y hablando de grandes títulos del cine. Intuyo que me lo voy a pasar muy bien, como creo, se puede ver en esta primera entrega en la que hablo de El salario del miedo (Le salaire de la peur, Henri-Georges Clouzot, 1953).


jueves, junio 27, 2013

El hombre de acero




Hay algo que, atrapados por el maëlstrom eterno y mutante que es la cultura popular, todavía no hemos entendido. Un superhéroe no es (o no solo es) un simple producto del afán humano por superar lo ordinario: es un síntoma de su contexto, una reacción al signo de los tiempos cifrada en un orden mitológico. Y a esa mitología nos debemos, nos rendimos como expresión de ese anhelo de transformación a la que no podemos acceder en nuestro día a día. Creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1938 para la revista Action Comics, Superman simbolizaba lo fabuloso y al mismo tiempo lo inalcanzable en el concepto de superhombre: el individuo de a pie aumentado a la condición de deidad para corregir los males del mundo.

En su recorrido a través de 75 años de cómics y adaptaciones varias a televisión y cine, el Superman audiovisual había optado por interpretar al personaje en su vertiente más colorista, menos grave. Una lectura que, paradójicamente, no evitó la formación de leyendas negras en torno a las desgracias de los actores que lo interpretaron ni tampoco el sensacionalismo que envolviera las teorías de Fredric Wertham sobre los efectos nocivos de los media sobre los consumidores, reconducidos en el estigma “el complejo de Superman”. En ese camino entre la inocencia y el espíritu retro, y sin olvidar las salidas de tiesto de Richard Lester, el superhéroe por antonomasia había consolidado un imaginario cuyas bases sus adaptadores prácticamente habían dado por supuestas, asumidas por el devorador pop pero trivializadas en pro de un disfrute sin sombras.

Ha tenido que ser una película caótica, imprevisible y, en cierto modo, indecisa, la que viniera a arrojar una renovada –que no infiel– mirada sobre el mito. El hombre de acero resulta fascinante en su tortuosa conciliación de visiones y texturas dominantes en el cine contemporáneo: asume la esencia grim and gritty que ha elegido DC Comics como identidad en la pantalla vía Christopher Nolan, pero resta algo de la severidad exhibicionista que infectaba la trilogía de El Caballero Oscuro; cede su aliento épico a la mano de Zack Snyder, torcedor incansable de la imagen digital en busca de puntos del punto de encuentro intermedial –el plano-secuencia que ofrece los repetidos impactos de la pelea aérea entre Superman y Zod, tan próximo a la viñeta–; e invoca, en el mismo metraje, las delicias de la space opera de genoma pulp, la dispersión narrativa propia de un mind-game film, las derivas poéticas de un Terrence Malick y el afán apocalíptico de un Roland Emmerich. El resultado es una obra de seductora heterogeneidad, que aborda una consecuente exploración psicológica de su protagonista pese a las limitaciones interpretativas de Henry Cavill, y que culmina en la tesis de un planeta necesitado de heroísmo extraordinario para levantarse sobre sus ruinas. En medio de un paisaje de destrucción, Snyder, Nolan y el guionista David S. Goyer han reformulado Superman como ese superhéroe que es, una vez más, producto de su tiempo, obligado a aceptar el lado más oscuro de su responsabilidad moral y definido en las dudas de un humano más. 

Calificación: 7/10
A favor: Su ímpetu visual. Su genoma heterogéneo y complejo.
En contra: Su incontinencia destructiva puede llegar a saturar. Las limitaciones de Henry Cavill. 
"Superman: Man of Steel" © 2011 Warner Bros. Pictures y Legendary Pictures. Todos los derechos reservados.

martes, mayo 01, 2012

Los Vengadores


Es cierto que uno puede encontrar en Los Vengadores una satisfacción general que no oculte la película de los Vengadores que cada uno de nosotros desearíamos en nuestro fuero interno. Uno puede imaginar, a partir de escenas concretas de la cinta de Joss Whedon, una versión más anfetamínica y menos controlada de ésta, o escarbar para pensar en un relato todavía más comprometido con las emociones de sus personajes. Uno podría, incluso, reelaborar su recuerdo de ciertos pasajes para soñar con la traducción cinematográfica de los Ultimates de Mark Millar. Pero lo verdaderamente insensato sería no disfrutar de la perfecta maquinaria de un juguete impresionante, musculado, divertido y, en definitiva, heroico en su capacidad de proporcionar tanta felicidad inmediata.
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Imagen promocional de Los Vengadores, película distribuida en España por The Walt Disney Company Spain © 2012 Marvel Studios. Todos los derechos reservados.

martes, abril 17, 2012

Alps

En ese recorrido envenenado, Canino (2009) ponía el acento en la dislexia emocional de una familia encerrada tras el muro que le separaba de un mundo en descomposición. Alps, en cambio, llega después de la metástasis, en el momento en el que la realidad ha quedado reducida a ruinas y sus supervivientes ya son cadáveres, y los cadáveres son —fallidas— reconstrucciones de pasado en las que incluso la nostalgia ha demostrado su inutilidad, su agotamiento. El resultado no es la zombificación de una sociedad, sino el simulacro perverso de lo que viene después de su muerte, que implica oxidadas imitaciones de un tiempo anterior que, al contrario de lo que dice el tópico, probablemente no fue mejor.
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En la imagen: Fotograma de Alps, película distribuida en España por Avalon © 2011 Haos Films, Hellenic Radio & Television, Feelgood Entertainment, Faliro House Productions, Marni Film, Avion Films, Cactus Three y Nova. Todos los derechos reservados.