Por fin. He tenido la oportunidad, y no la he dejado pasar, de ver Grindhouse. No Planet Terror (Robert Rodríguez, 2007) y Death Proof (Quentin Tarantino, 2007) por separado, sino el proyecto tal como fuera concebido en su conjunto: una auténtica doble sesión Grindhouse, es decir, de cine emulando las antiguas salas que proyectaban dos películas por el precio de una, baratas producciones resultantes de la exploitation y la serie B. Y aquí hablamos, como parte inalienable de la experiencia, de los anuncios comerciales que deben acompañar la doble sesión y los tráilers de más películas Grindhouse que próximamente (quien pudiera) veremos en nuestro cine. La decisión de estrenar Planet Terror y Death Proof por separado en Europa fue una malísima noticia: el dólar imponiéndose a la nostalgia y todo lo demás. Pero un reestreno postrero del proyecto original, el conjunto de la obra de Rodríguez y Tarantino, hubiera sido una medida seguramente abrazada por no pocos seguidores y que hubiera engrosado algo más las escasas ganancias en taquilla. Los cines británicos o, al menos, la cadena Odeón, sí que pensó que esto sería una buena idea y a mí me alegraron el día. En España, sin embargo, las últimas esperanzas para vivir enteramente la experiencia Grindhouse siguen depositadas en el DVD. Una lástima. De momento, como privilegiado que me siento tras la genuina sesión doble de cine que viví la pasada noche, no quiero dejar de comentar qué es aquello que nos perdimos hace cosa de medio año en España y qué es aquello que ganamos. Digamos, qué es lo que hubiéramos visto si Grindhouse se hubiera estrenado tal como Tarantino y Rodríguez:
1. Las letras gigantes que conforman la palabra GRINDHOUSE desfilando por la pantalla al ritmo del tema de Planet Terror. Esta parte, sinceramente, no recuerdo si precedió a alguna de las películas, a ambas o a ninguna en sus respectivos estrenos en España.
2. Un bonito y psicodélico aviso que nos anuncia "Prevues of Coming atractions" (algo así). Más tarde vendrá lo que sería un Parental Advisory que nos avisa que lo que veremos a continuación ha sido clasificado como "X".
3. Primer tráiler falso. Machete, el de Robert Rodríguez. Este sí pudimos verlo en España, y lo cierto es que ver a Danny Trejo convertido en el más improbable héroe de acción tenía su gracia. Para los que entraron tarde en la sala, aquí tienen su segunda oportunidad:
4. En Planet Terror no encontré modificación alguna. Exactamente la misma película que vimos hace unos meses, ese completo desmelene de Rodríguez que, en su segundo visionado, me lleva a ratificar todo lo que dije en su día: un producto que no tiene igual en el cine reciente por su completa anarquía, por su hilaridad resultante de un festival de terror zombi que es, ni más ni menos, una celebración del cutrerío cinematográfico. La película de Rodríguez también ostenta el dudoso honor de contener una de las escenas más desagradables y grotescas que se recuerden jamás. Y lo mejor es que uno no sabe si reírse o buscar el lavabo más cercano. Ya saben a cuál me refiero...
5. Entre película y película, más tráilers falsos, "prevues on coming attractions" y un anuncio de comida. Empezemos por este último. Imaginen el más rudimentario anuncio: una sucesión de fotogramas que parecen las descoloridas fotos de platos combinados que uno encontraría en el menú de un decadente bar de carretera. La comida que se anuncia es de la marca "Acuña boys" que se anuncia como "auténtica comida tex-mex." Más tarde veremos, en Death Proof, como Arlene (Vanessa Ferlito) sostiene en su mano un refresco con el logotipo de la marca... ¿Autorreferencialidad? Más que eso: autorreferencialidad al cuadrado. Los "Acuña Boys" eran los hijos sin padre del negocio de prostitutas que Esteban Vihaio regentaba en Kill Bill vol. II. He aquí el susodicho anuncio:
6. Pasemos a los tráilers falsos. Los tres se proyectan seguidos, entre ambas películas y en el orden en el que aparecen en el vídeo que aquí cuelgo. Desconozco si alguien pudo ver alguno de los que menciono en algún cine español, pero aquí van: el primero es de Rob Zombie (La casa de los mil cadáveres, Halloween. El Origen), el segundo pertenece a Edgar Wright (Zombies party, Arma fatal) y último se lo debemos a Eli Roth (Hostel), a quien por cierto veremos en unos minutos en la película de Tarantino. Que cada uno juzgue cuál de los tres se lleva la palma...
7. Por último, Death Proof. Y aquí sí que se dan dos o tres cambios significativos respecto a la versión estrenada fuera de Estados Unidos. En primer lugar, se mutila una de las mejores escenas de la película: en el momento Vanessa Ferlito accede a realizar su extremadamente sensual baile ante el impagable Kurt Russell, aparece en la pantalla las palabras "Missing Reel" (Rollo perdido). La otra escena omitida es la larga escena en blanco y negro en la que una de las chicas del segundo pretendido grupo de víctimas de stuntman Mike, entra a un comercio en busca de una revista. Lee (Mary Elizabeth Winstead) y Abernathy (Rosario Dawson) esperan en el coche y stuntman Mike baja del suyo no muy lejos de allí. Jugando con la fetichista obsesión de Tarantino por los pies, Mike se acerca hasta la ventanilla trasera por la que asoman los pies cruzados de Abernathy, se atreve a acariciarlos e incluso a mojar un dedo ligeramente antes de seguir sus pasos. Pero todo esto tampoco lo vimos en la sesión doble.
1. Las letras gigantes que conforman la palabra GRINDHOUSE desfilando por la pantalla al ritmo del tema de Planet Terror. Esta parte, sinceramente, no recuerdo si precedió a alguna de las películas, a ambas o a ninguna en sus respectivos estrenos en España.
2. Un bonito y psicodélico aviso que nos anuncia "Prevues of Coming atractions" (algo así). Más tarde vendrá lo que sería un Parental Advisory que nos avisa que lo que veremos a continuación ha sido clasificado como "X".
3. Primer tráiler falso. Machete, el de Robert Rodríguez. Este sí pudimos verlo en España, y lo cierto es que ver a Danny Trejo convertido en el más improbable héroe de acción tenía su gracia. Para los que entraron tarde en la sala, aquí tienen su segunda oportunidad:
4. En Planet Terror no encontré modificación alguna. Exactamente la misma película que vimos hace unos meses, ese completo desmelene de Rodríguez que, en su segundo visionado, me lleva a ratificar todo lo que dije en su día: un producto que no tiene igual en el cine reciente por su completa anarquía, por su hilaridad resultante de un festival de terror zombi que es, ni más ni menos, una celebración del cutrerío cinematográfico. La película de Rodríguez también ostenta el dudoso honor de contener una de las escenas más desagradables y grotescas que se recuerden jamás. Y lo mejor es que uno no sabe si reírse o buscar el lavabo más cercano. Ya saben a cuál me refiero...
5. Entre película y película, más tráilers falsos, "prevues on coming attractions" y un anuncio de comida. Empezemos por este último. Imaginen el más rudimentario anuncio: una sucesión de fotogramas que parecen las descoloridas fotos de platos combinados que uno encontraría en el menú de un decadente bar de carretera. La comida que se anuncia es de la marca "Acuña boys" que se anuncia como "auténtica comida tex-mex." Más tarde veremos, en Death Proof, como Arlene (Vanessa Ferlito) sostiene en su mano un refresco con el logotipo de la marca... ¿Autorreferencialidad? Más que eso: autorreferencialidad al cuadrado. Los "Acuña Boys" eran los hijos sin padre del negocio de prostitutas que Esteban Vihaio regentaba en Kill Bill vol. II. He aquí el susodicho anuncio:
6. Pasemos a los tráilers falsos. Los tres se proyectan seguidos, entre ambas películas y en el orden en el que aparecen en el vídeo que aquí cuelgo. Desconozco si alguien pudo ver alguno de los que menciono en algún cine español, pero aquí van: el primero es de Rob Zombie (La casa de los mil cadáveres, Halloween. El Origen), el segundo pertenece a Edgar Wright (Zombies party, Arma fatal) y último se lo debemos a Eli Roth (Hostel), a quien por cierto veremos en unos minutos en la película de Tarantino. Que cada uno juzgue cuál de los tres se lleva la palma...
7. Por último, Death Proof. Y aquí sí que se dan dos o tres cambios significativos respecto a la versión estrenada fuera de Estados Unidos. En primer lugar, se mutila una de las mejores escenas de la película: en el momento Vanessa Ferlito accede a realizar su extremadamente sensual baile ante el impagable Kurt Russell, aparece en la pantalla las palabras "Missing Reel" (Rollo perdido). La otra escena omitida es la larga escena en blanco y negro en la que una de las chicas del segundo pretendido grupo de víctimas de stuntman Mike, entra a un comercio en busca de una revista. Lee (Mary Elizabeth Winstead) y Abernathy (Rosario Dawson) esperan en el coche y stuntman Mike baja del suyo no muy lejos de allí. Jugando con la fetichista obsesión de Tarantino por los pies, Mike se acerca hasta la ventanilla trasera por la que asoman los pies cruzados de Abernathy, se atreve a acariciarlos e incluso a mojar un dedo ligeramente antes de seguir sus pasos. Pero todo esto tampoco lo vimos en la sesión doble.
Desconozco las razones de, ante la presunta necesidad que la productora tuviera de recortar el metraje de Death Proof para poder estrenarla en forma de sesión doble, descartar estas escenas y no otras. Mi segundo visionado de la película de Tarantino me confirma que nos hallamos ante un slasher que, disfrazado bajo el término Grindhouse, da paso a una auténtica orgía de referencialidad (en la que curiosamente, mi referencia favorita también es modificada: la escena homenaje a El pájaro de las plumas de cristal de Dario Argento aparece sin su perturbadora banda sonora) y autorreferencialidad; casi una película-homenaje (y qué película de Tarantino no lo es) que, sin embargo, se ve lacrada por una incontinencia de verborrea por momentos excesiva. Nunca en una película de Tarantino se habló tanto y se dijo tan poco. Así que, puestos a tirar mano de tijera, no hubiera estado de más cortar la escena en la que Zoë Bell, Mary Elizabeth Winstead, Rosario Dawson y Tracie Thoms parlotean durante largos minutos mientras la cámara gira alrededor de ellas, y no las mencionadas previamente. Ahora podrán venir y decirme que el diálogo justificará el uso de la pistola que una de ellas hará en su ataque a stuntman Mike y que la intrascendente anécdota de Zoë y la zanja justificará que luego salga vivita y coleando del accidente en el que, precisamente, caiga a una especie de zanja. Vale. Y entonces yo diré que prefiero escuchar otra vez lo del cuarto de libra con queso.
