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domingo, abril 20, 2008

A propósito de Grindhouse

Por fin. He tenido la oportunidad, y no la he dejado pasar, de ver Grindhouse. No Planet Terror (Robert Rodríguez, 2007) y Death Proof (Quentin Tarantino, 2007) por separado, sino el proyecto tal como fuera concebido en su conjunto: una auténtica doble sesión Grindhouse, es decir, de cine emulando las antiguas salas que proyectaban dos películas por el precio de una, baratas producciones resultantes de la exploitation y la serie B. Y aquí hablamos, como parte inalienable de la experiencia, de los anuncios comerciales que deben acompañar la doble sesión y los tráilers de más películas Grindhouse que próximamente (quien pudiera) veremos en nuestro cine. La decisión de estrenar Planet Terror y Death Proof por separado en Europa fue una malísima noticia: el dólar imponiéndose a la nostalgia y todo lo demás. Pero un reestreno postrero del proyecto original, el conjunto de la obra de Rodríguez y Tarantino, hubiera sido una medida seguramente abrazada por no pocos seguidores y que hubiera engrosado algo más las escasas ganancias en taquilla. Los cines británicos o, al menos, la cadena Odeón, sí que pensó que esto sería una buena idea y a mí me alegraron el día. En España, sin embargo, las últimas esperanzas para vivir enteramente la experiencia Grindhouse siguen depositadas en el DVD. Una lástima. De momento, como privilegiado que me siento tras la genuina sesión doble de cine que viví la pasada noche, no quiero dejar de comentar qué es aquello que nos perdimos hace cosa de medio año en España y qué es aquello que ganamos. Digamos, qué es lo que hubiéramos visto si Grindhouse se hubiera estrenado tal como Tarantino y Rodríguez:

1. Las letras gigantes que conforman la palabra GRINDHOUSE desfilando por la pantalla al ritmo del tema de Planet Terror. Esta parte, sinceramente, no recuerdo si precedió a alguna de las películas, a ambas o a ninguna en sus respectivos estrenos en España.

2. Un bonito y psicodélico aviso que nos anuncia "Prevues of Coming atractions" (algo así). Más tarde vendrá lo que sería un Parental Advisory que nos avisa que lo que veremos a continuación ha sido clasificado como "X".

3. Primer tráiler falso. Machete, el de Robert Rodríguez. Este sí pudimos verlo en España, y lo cierto es que ver a Danny Trejo convertido en el más improbable héroe de acción tenía su gracia. Para los que entraron tarde en la sala, aquí tienen su segunda oportunidad:



4. En Planet Terror no encontré modificación alguna. Exactamente la misma película que vimos hace unos meses, ese completo desmelene de Rodríguez que, en su segundo visionado, me lleva a ratificar todo lo que dije en su día: un producto que no tiene igual en el cine reciente por su completa anarquía, por su hilaridad resultante de un festival de terror zombi que es, ni más ni menos, una celebración del cutrerío cinematográfico. La película de Rodríguez también ostenta el dudoso honor de contener una de las escenas más desagradables y grotescas que se recuerden jamás. Y lo mejor es que uno no sabe si reírse o buscar el lavabo más cercano. Ya saben a cuál me refiero...

5. Entre película y película, más tráilers falsos, "prevues on coming attractions" y un anuncio de comida. Empezemos por este último. Imaginen el más rudimentario anuncio: una sucesión de fotogramas que parecen las descoloridas fotos de platos combinados que uno encontraría en el menú de un decadente bar de carretera. La comida que se anuncia es de la marca "Acuña boys" que se anuncia como "auténtica comida tex-mex." Más tarde veremos, en Death Proof, como Arlene (Vanessa Ferlito) sostiene en su mano un refresco con el logotipo de la marca... ¿Autorreferencialidad? Más que eso: autorreferencialidad al cuadrado. Los "Acuña Boys" eran los hijos sin padre del negocio de prostitutas que Esteban Vihaio regentaba en Kill Bill vol. II. He aquí el susodicho anuncio:



6. Pasemos a los tráilers falsos. Los tres se proyectan seguidos, entre ambas películas y en el orden en el que aparecen en el vídeo que aquí cuelgo. Desconozco si alguien pudo ver alguno de los que menciono en algún cine español, pero aquí van: el primero es de Rob Zombie (La casa de los mil cadáveres, Halloween. El Origen), el segundo pertenece a Edgar Wright (Zombies party, Arma fatal) y último se lo debemos a Eli Roth (Hostel), a quien por cierto veremos en unos minutos en la película de Tarantino. Que cada uno juzgue cuál de los tres se lleva la palma...



7. Por último, Death Proof. Y aquí sí que se dan dos o tres cambios significativos respecto a la versión estrenada fuera de Estados Unidos. En primer lugar, se mutila una de las mejores escenas de la película: en el momento Vanessa Ferlito accede a realizar su extremadamente sensual baile ante el impagable Kurt Russell, aparece en la pantalla las palabras "Missing Reel" (Rollo perdido). La otra escena omitida es la larga escena en blanco y negro en la que una de las chicas del segundo pretendido grupo de víctimas de stuntman Mike, entra a un comercio en busca de una revista. Lee (Mary Elizabeth Winstead) y Abernathy (Rosario Dawson) esperan en el coche y stuntman Mike baja del suyo no muy lejos de allí. Jugando con la fetichista obsesión de Tarantino por los pies, Mike se acerca hasta la ventanilla trasera por la que asoman los pies cruzados de Abernathy, se atreve a acariciarlos e incluso a mojar un dedo ligeramente antes de seguir sus pasos. Pero todo esto tampoco lo vimos en la sesión doble.
Desconozco las razones de, ante la presunta necesidad que la productora tuviera de recortar el metraje de Death Proof para poder estrenarla en forma de sesión doble, descartar estas escenas y no otras. Mi segundo visionado de la película de Tarantino me confirma que nos hallamos ante un slasher que, disfrazado bajo el término Grindhouse, da paso a una auténtica orgía de referencialidad (en la que curiosamente, mi referencia favorita también es modificada: la escena homenaje a El pájaro de las plumas de cristal de Dario Argento aparece sin su perturbadora banda sonora) y autorreferencialidad; casi una película-homenaje (y qué película de Tarantino no lo es) que, sin embargo, se ve lacrada por una incontinencia de verborrea por momentos excesiva. Nunca en una película de Tarantino se habló tanto y se dijo tan poco. Así que, puestos a tirar mano de tijera, no hubiera estado de más cortar la escena en la que Zoë Bell, Mary Elizabeth Winstead, Rosario Dawson y Tracie Thoms parlotean durante largos minutos mientras la cámara gira alrededor de ellas, y no las mencionadas previamente. Ahora podrán venir y decirme que el diálogo justificará el uso de la pistola que una de ellas hará en su ataque a stuntman Mike y que la intrascendente anécdota de Zoë y la zanja justificará que luego salga vivita y coleando del accidente en el que, precisamente, caiga a una especie de zanja. Vale. Y entonces yo diré que prefiero escuchar otra vez lo del cuarto de libra con queso.

miércoles, septiembre 12, 2007

Grindhouse: Death Proof



En la última década, cada nueva película de Tarantino ha sido celebrada con un gran acontecimiento cinematográfico. No es para menos. Después del estreno de la olvidada e infravalorada Jackie Brown (1997), el de Knoxville tardó nada menos que seis años en volver a aprecer. Su regreso fue, sin duda, una nueva demostración de lo que el director era capaz. Kill Bill, en sus dos mitades, ofreció una espléndida muestra de su capacidad para crear un imaginario visual auténtico y exclusivo del sello Tarantino sin, por supuesto, dejar de partir de la más absoluta referencialidad.

Death Proof es, más que nunca, un festival de la referencialidad. Un puzzle de homenajes que se reparten por todos y cada una de sus imágenes, el homenaje entre homenajes que Quentin Tarantino haya realizado a su cúmulo de cultura cinematográfica y musical. Algunos de estos tributos son especialmente brillantes (la escena en la que el asesino "especialista Mike" saca fotos de las chicas desde lejos es tomada, música inclusive, de El pájaro de las plumas de cristal, obra de Dario Argento estandarte del cine giallo), otros están escondidos (la matrícula de Mike es la misma que la del coche de Frank Bullit) y con otros uno no puede dejar de preguntarse cómo han llegado hasta ahí ni por qué motivo (hablo del póster de El límite del amor que aparece en una de las localizaciones, cartel en que se distinguen a Charo López y Juan Luis Galiardo como protagonistas y en el que incluso se puede distinguir la palabra "Moncada").
El caso que en ese universo de referencialidad constante y por doquier, nadie le puede negar la riqueza de las imágenes que Tarantino filma para Death Proof, como nadie se lo había negado con ninguna de sus obras hasta la fecha. Ahora bien, esto no es óbice para reconocer que Death Proof es, hasta la fecha, su película más sencilla y menos inspirada, un slasher de carretera que sigue bebiendo de numerosas fuentes, pero que es incapaz de generar un universo visual de la riqueza de Kill Bill o Pulp Fiction, y ni mucho menos de alcanzar la pericia narrativa de esta última.

Aquí el verdadero espectáculo está en asistir a la mejor recuperación que Tarantino haya hecho de una vieja gloria del cine: Kurt Russell se suma a una lista en la que ya figuraban gente como John Travolta, Pam Grier o David Carradine. Russell disfruta como nunca con un papel que le viene como un traje a medida. Tanto es así que su personaje "stuntman Mike" es lo más memorable de la película, un carismático asesino de no menos carismático tupé, chupa colmada de pegatinas y enorme cicatriz que cruza su cara. Un aspecto extrañamente inquietante que se complementa con su terrorífico coche: un vehículo preparado para realizar acrobacias y choques de cine cuyo uso ha sido remodelado a gusto de las sádicas pretensiones de su conductor. El encanto del asesino interpretado por Russell consiste en tratar de parecer afable de cara a las chicas a las que pretende llevar a casa, para luego, una vez echado el pestillo, estremecerlas con su terrorífica carcajada.



Mike es uno de los mejores personajes incorporados por Tarantino a su obra, hasta el punto de que buena parte del carisma de Death Proof se centra en su (supuesto) personaje principal. El problema es que a mitad de película "stuntman Mike" desaparece (casi) por completo (y el casi es para que el espectador tenga que buscarlo entre los figurantes durante la segunda mitad del metraje). Cuando la película cambia de localización y cambia de grupo de chicas objeto de la perversa mirada del asesino, son ellas las que toman el relevo protagonista: Zoë Bell (doble de Uma Thurman en Kill Bill), Rosario Dawson, Tracie Thorns y Mary Elizabeth Winstead (hija de Willis en La jungla 4.0) paran a comprar algunas revistas y refrescos, hablan sobre tíos largo y tendido y se paran en una cafetería a rememorar viejas anécdotas, también largo y tendido. Demasiado largo y tendido. Sorprende en este punto que gran parte de esas conversaciones estén descargadas de referencialidad, homenaje o cultura/subcultura de cualquier tipo/subtipo, llegando a ser exasperante el momento en que se narra una anécdota de una foto cerca de una zanja en la que una de ellas calló, que nada nos interesa ni nada aporta al conjunto de la obra.
No es que sea injustificable que cuatro amigas hablen de cosas banales, sino que lo es el hecho de alargarlo en exceso y en detrimento de la desaparición del personaje con más fuerza que sólo volverá a tiempo para el gran duelo final. Incomprensible.

Death Proof es una obra menor de Tarantino, lo que en su caso sigue siendo una buena película. Sólo hay que recordar cualquiera de sus anteriores cinco películas para darse cuenta que reúnen más riqueza argumental, dialéctica y visual. En este caso lo mejor es contemplarla como el divertimento con clase que es, disfrutar del excelente repertorio musical de parte de la colección particular de discos de Quentin y jugar a buscar las pistas escondidas en cada rincón, cada fotograma...
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Grindhouse: Death Proof. Estados Unidos. 2007. 113'.
Director: Quentin Tarantino.
Guión: Quentin Tarantino.
Montaje: Sally Menke.
Fotografía: Quentin Tarantino.
Producción: Elizabeth Avellan, Robert Rodriguez, Erica Steinberg y Quentin Tarantino.
Diseño de producción: Steve Joyner y Caylah Eddleblute.
Vestuario: Nina Proctor.
Intérpretes: Kurt Russell (Stuntman Mike), Sydney Tamiia Poitier (Jungle Julia), Rosario Dawson (Abernathy), Vanessa Ferlito (Arlene), Jordan Ladd (Shanna), Rose McGowan (Pam), Tracie Thoms (Kim), Mary Elizabeth Winstead (Lee), Zoë Bell (Zoë), Omar Doom (Nate), Michael Bacall (Omar), Eli Roth (Dov), Quentin Tarantino (Warren), Monica Staggs (Lanna), Michael Parks (Earl).
Puntuación: 6,5
Ponte a prueba...
http://www.labutaca.net/films/53/grindhousedeathproof.htm (sobre la peli)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article3438.html (crítica de la peli)
http://www.grindhousemovie.net/ (web oficial de Grindhouse)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1681.html (sobre Quentin Tarantino)
http://es.wikipedia.org/wiki/Kurt_Russell (sobre Kurt Russell)
http://www.cinefantastico.com/entrevista.php?id=80 (entrevista a Quentin Tarantino)

viernes, agosto 10, 2007

Grindhouse: Planet Terror



Volvemos a los zombis, muertos vivientes y coleando de última hornada que llegan de la mano de Robert Rodriguez y su correspondiente mitad de la acá desmembrada Grindhouse. O cómo realizar una sentida declaración de amor hacia el cine de terror cutre de antaño, aquel que jugaba en divisiones de la B para abajo.

Vaya por delante que Planet Terror es pura diversión. Se ríe con cariño de aquellas películas Grindhouse, se ríe de sí misma y contagia su humor a un espectador al que el metraje de la película se le pasa en un suspiro. Su encanto reside en la galería de FX y en su exhibición gore de sorprendente variedad que haría las delicias del mismísimo Cronenberg. Mutilaciones, mordeduras exageradas zombis granudos viscosos que le comen el cerebro a Stacy Ferguson 'Fergie', cantante de Black Eyed Peas, una go-go de discoteca con una letal arma por pierna... huelga decir que Planet Terror nunca se toma en serio a sí misma como en su día hicieran muchas de las películas a las que hoy hace referencia. Lo que consigue esta primera parte de Grindhouse es que nos acordemos de aquel cine olvidado en las estanterías de los videoclubs, rodado con presupuestos irrisorios para luego ser exhibido en dobles sesiones al precio de una entrada. Rodriguez procura que su película presente la más ínfima calidad de imagen, que el fotograma se queme a mitad proyección y un rótulo nos pida disculpas porque falta un rollo de película. Incluso la pandilla de coleguillas de Tarantino y Rodriguez, formada entre otros por Eli Roth (Hostel) no duda en atreverse con tráileres falsos, todo para dejarnos en el cuerpo la divertida sensación de habernos trasladado a una de aquellas exhibiciones de flamante cutrerío cinematográfico.

Así, la mezcla de humor y horror es la seña de identidad de Planet Terror, explotando las posibilidades de un vasto elenco de personajes desde un malvado militar y desencantado de la patria (Bruce Willis, con una confesión final de lo más hilarante) a la susodicha go-go de buen corazón y letal prótesis (la 'embrujada' Rose McGowan), pasando por un guerrilero coleccionista de los testículos de sus víctimas (Naveen Andrews, Sayid en Lost) o un siniestro doctor interpretado genialmente por Josh Brolin. Todos ellos se lo pasan igual de bien que Robert Rodriguez y que nosotros mismos con una historia que no deja de ser una barata variante de cualquier película de zombi (no tiene profundidad ninguna) pero a la que ciertamente no se le puede reprochar desde el momento en que sabemos cuales son sus pretensiones, las cuales logra con creces. Planet Terror son 97 minutos de divertimento cargado de homenajes (ciertamente, el cine de John Carpenter está entre ellos), referencias y guiños, algunos inescrutables para la mayoría de los mortales. Un proyecto fresco y sorprendente que merece salir exitoso en una empresa tan arriesgada como Grindhouse y que nos devuelve al mejor Robert Rodriguez, el de Sin City: Ciudad del pecado (2005).

A falta del estreno de Death Proof (Quentin Tarantino, 2007) para poder evaluar Grindhouse como el conjunto que es, Planet Terror cumple con el objetivo del proyecto: recupera el terror de serie B en estado puro, y lo hace consciente y orgulloso de convertirse en una delirante marcianada entre los blockbusters de la cartelera veraniega.
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Grindhouse: Planet Terror. Estados Unidos. 2007. 97'.
Dirección: Robert Rodriguez.
Guión: Robert Rodriguez.
Producción: Robert Rodriguez y Elizabeth Avellan.
Música: Robert Rodriguez.
Fotografía: Robert Rodriguez.
Montaje: Robert Rodriguez y Sally Menke.
Diseño de producción: Steve Joyner y Caylah Eddleblute.
Vestuario: Nina Proctor.
Intérpretes: Rose McGowan (Cherry), Marley Shelton (Dakota Block), Freddy Rodriguez (Wray), Josh Brolin (Dr. William Block), Jeff Fahey (J.T.), Michael Biehn (sheriff Hague), Naveen Andrews (Abby), Stacy Ferguson (Tammy), Rebel Rodriguez (Tony Block), Bruce Willis (Muldoon), Julio Oscar Mechoso (Romey), Nicky Katt (Joe), Hung Nguyen (Dr. Crane).
Puntuación: 7
Explora el Planeta Terror...
http://www.labutaca.net/films/54/planetterror.htm (sobre la peli)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article3418.html (crítica de la peli)
http://www.grindhousemovie.net/ (web oficial de Grindhouse)
http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Rodriguez (sobre Robert Rodriguez)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2731.html (sobre Robert Rodriguez)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/modules.php?name=News&file=article&sid=1349 (sobre Bruce Willis)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1681.html (sobre Quentin Tarantino)