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viernes, julio 04, 2008

Los Cronocrímenes



Alabo desde ya la intención llevada a cabo y a buen puerto que ha hecho de este debut uno de los más valientes vistos en años en el cine español. Antes de entrar a valorar Los Cronocrímenes, cabe decir que la opera prima de Nacho Vigalondo es una ráfaga de aire fresco que se ha colado por la puerta de atrás del cine español para ofrecer en la gran pantalla lo que rara vez vemos en nuestra cinematografía: una película de ciencia-ficción, crímenes y viajes en el tiempo. Así que sólo esa valentía y atrevimiento casi suicida bien merecen el precio de una entrada de cine en pleno verano. Los Cronocrímenes se suma, desde ya, a esa escasa y bendita estirpe de debuts que, contra viento y marea, luchan por sacar a la luz una idea renovadora y fuera de los senderos habituales del cine español (acuérdense de Tesis, de Alejandro Amenábar[1996]). Y Nacho Vigalondo lo ha conseguido con una historia que lleva rumiando media vida (y tiene 31 años). Una historia que, a pesar de la nominación al Oscar, no ha podido ver la luz hasta hace una semana y sólo después de: a) un ejercicio exhaustivo de promoción vía blog, el juego de Los Cronocrímenes en internet y su consecuente premio del preestreno en un avión; b) el triunfo de la película en su ronda de festivales, donde ha cosechado ovaciones y premios por doquier; c) el anuncio del remake, después de que Tom Cruise comprara los derechos de la película y Steve Zaillian fuera denominado su futuro productor.

Los Cronocrímenes parte de una idea brillante: un mínimo viaje en el tiempo (una hora) que, como todo viaje en el tiempo que se precie, genera sus inevitables controversias y sus complejas paradojas temporales. En este caso es de remarcar que Nacho Vigalondo ha dado un paso más allá para tratar la temática de los viajes en el tiempo desde una perspectiva renovada y original, lo cual hace de Los Cronocrímenes uno de los más sorprendentes debuts de un director español, marcado por el acto de libertad creativa que el mismo Vigalondo dice creer necesario para la primera propuesta de un cineasta. Esa libertad creativa se ha alimentado aquí de un cúmulo de influencias que abarcan desde el giallo hasta el vouyerismo Hitchockiano pasando por algún que otro guiño a Lost y una trama fantástica que no podría ser retratada con un realismo más austero. Todo ello integrado en un producto con limitaciones de serie B (y en cierto modo, con su espíritu) cuyos resultados técnicos rebasan la expectativa y revelan una cuidada cinematografía y un perfeccionismo técnico del que dan fe hasta los integrantes de Muchachada Nui.



Así pues, nos encontramos ante una película que busca la sorpresa del espectador pese a que, en su conclusión final, desvelará que todo se ha movido ante la sorprendente inevitabilidad de la falta de sorpresa. Una paradoja más que sumar a la lista. Pero el caso es que Nacho Vigalondo ha conseguido generar 88 minutos de un entretenimiento de ciencia-ficción tras el cual se esconde un sesudo ejercicio existencialista y un puzzle construido con cuidado y esmero durante años para que cada pieza encaje y optemos o no a entrar a cuestionar ese babilónico desafío de hechos coincidentes, tangentes, paralelos o cruzados que se esconde tras una aparentemente sencilla línea temporal en la que sólo están envueltos cuatro personajes: Héctor (Karra Elejalde) se muda con su mujer Clara (Candela Fernández) a una casa en las afueras y en las proximidades de un bosque. Cuando Clara deja la casa momentáneamente para hacer una compra, Héctor divisa con sus prismáticos a una chica (Bárbara Goenaga) desnudándose en medio del bosque. Ese ejercicio de vouyerismo le arrastra hasta el interior del bosque donde la encuentra desnuda y aparentemente muerta en medio de un claro. Cuando Héctor se acerca al cuerpo, un tipo con la cara cubierta por vendas rosas ("la momia rosa", se especifica en la película) ataca a Héctor clavándole unas tijeras en el brazo. En su huida en busca de ayuda, Héctor acaba llegando a una especie de estación científica cuyo único científico (Nacho Vigalondo) le pide que se meta en una especie de cubeta enorme para esconderse del asesino. Cuando despierta, Héctor ha viajado atrás en el tiempo una hora y comprueba atónito, a través de los prismáticos, que comparte el espacio-tiempo con su "yo" de hace una hora. El conflicto espacio-temporal ha sido creado, y su solución requerirá ciertas piruetas argumentales que quizás no cualquier espectador sea capaz de aceptar: malabarismos nunca infundados, pero quizás demasiado revolucionarios para cierto sector del público poco o nada acostumbrado a los viajes en el tiempo y las duplicaciones de personajes.



Precisamente en esa multiplicación consecuencia del viaje en el tiempo, Karra Elejalde realiza una estupenda actuación, dando a cada uno de sus Héctor los matices necesarios para inducirnos desde la confiabilidad hasta el miedo. No se puede hablar de la evolución de Héctor como personaje porque existe como varios personajes, pero se puede decir con toda certeza que el Karra Elejalde que vemos en pantalla va sufriendo una transformación dada a través de su deformación física, la cual no sólo le acaba otorgando tintes grotescos, sino que supone un reflejo de la deformación de la personalidad de Héctor como consecuencia de sus viajes en el tiempo y, por ende, distintos estadios que afloran de la psique humana cuando es sometida a situaciones límites. Elejalde eclipsa al resto del reparto, por minutos en pantalla y por calidad como actor. A su lado, el científico al que interpreta el propio Nacho Vigalondo se queda pequeño y por momentos resulta poco creíble. En cuanto a Bárbara Goenaga, la actriz vasca cumple con su papel pequeño pero decisivo en el curso de los acontecimientos, receptor de la mirada voyeur tanto de Héctor como del espectador (nos encontramos ante una película que constantemente dirige la mirada del espectador hacia parcelas concretas de una misma realidad). Por último, Candela Fernández apenas disfruta de minutos en la pantalla y poco se puede decir de ella.



Los Cronocrímenes es el debut nada presuntuoso de un autor que tiene ganas de cambiar las reglas y que tiene las armas para conseguirlo. Digamos que la película de Nacho Vigalondo ha abierto una brecha espacio-temporal en el cine español para demostrar que sí hay cabida a proyectos que se enmarcan en géneros tan poco aceptables en el sistema de financiación y distribución como la ciencia-ficción (género que, por cierto, dio hace poco más de una década una de las mejores cintas jamás realizadas en este ámbito como fue Abre los ojos [Alejandro Amenábar, 1997]). Si hay una esperanza para que esa brecha se expanda, esa esperanza es el director cántabro, quien pretende, en menos de cinco películas, hacer una de zombis, una de superhéroes y otra con invasión alienígena. Ojalá Los Cronocrímenes reciba el beneplácito de los números en taquilla y todas ellas sean posible en un lapso menor a los cinco años de gestación que ha requerido esta opera prima. Ojalá todas ellas, mejores o peores, permitan que esa brecha espacio-temporal sea tan grande como la puerta de Stargate y permita que Vigalondo haya cambiado algunas reglas. Pero de momento, toca viajar al pasado. Una hora. Suficiente, espero, para desencadenar todos los acontecimientos descritos en las últimas líneas. Ojalá.
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Los Cronocrímenes. España. 2007. 88'.
Director: Nacho Vigalondo.
Guión: Nacho Vigalondo.
Fotografía: Flavio Labiano.
Montaje: José Luis Romeu.
Música: Chucky Namanera.
Dirección artística: José Luis Arrizabalaga y Arturo García.
Vestuario: Estíbaliz Markiegi.
Producción: Esteban Ibarretxe, Javier Ibarretxe y Eduardo Carneros.
Intérpretes: Karra Elejalde (Héctor), Bárbara Goenaga (chica), Nacho Vigalondo (chico), Candela Fernández (Clara).
Puntuación: 6,8
Métete en la cubeta y viaja tú mismo...
http://www.loscronocrimenes.com/(página web de la película)
http://www.labutaca.net/films/57/loscronocrimenes.php (sobre la película)
http://img72.imageshack.us/img72/2333/cronologadeloscronocrmeyj7.jpg (cronograma de la película, por si queda alguna duda en el aire [SPOILER])
http://www.aullidos.com/pelicula.asp?id_pelicula=1391 (crítica en Aullidos)
http://www.elpais.com/articulo/cine/He/hecho/juguete/pelicula/elpepuculcin/20071012elpepicin_1/Tes (entrevista a Nacho Vigalondo)
http://www.cineando.com/entrevistas/barbara-goenaga-los-cronocrimenes-es-matematicamente-perfecta/ (entrevista a Bárbara Goenaga)

viernes, mayo 30, 2008

Mad Max II: El guerrero de la carretera



Antes de posar la mirada sobre el héroe por antonomasia que ha vuelto a nuestras pantallas por cuarta vez (lo cuál haré, si el todopoderoso blogger lo permite, en el próximo post), he decidido hacer antes una parada en otro héroe que de momento se conforma con una trilogía. Digamos, otro tipo de héroe: aquel que está marcado por su traumático pasado y no por su vida llena de aventura y romance; aquel que viste embutido en cuero y luce una escopeta de doble cañón como arma en lugar del kit de cazadora, sombrero y látigo que luce el Doctor Jones; un tipo de héroe sin más motivos que los de sobrevivir en un desierto de devastación y caos, cuyo único objetivo es conseguir el preciado combustible que le permita seguir recorriendo las carreteras. En resumidas cuentas: un superviviente que pretende sobrevivir; un héroe que no quiere serlo.

Mad Max 2: El guerrero de la carretera (George Miller, 1981) es la reafirmación de lo que se ha convertido ese guerrero tras la traumática pérdida de su familia en la película precedente: un ser oscuro y dolido que recorre las carreteras sin rumbo, que se encuentra en batallas constantes por prolongar una existencia dependiente del exiguo combustible en un mundo que ya se ha ido por el retrete. En Mad Max (1979), George Miller desempeñó la complicada labor de definir a su héroe, su trauma, y la tierra post-apocalíptica en la que batallaba con sus enemigos. Merecido fue el éxito que cosechó aquella imaginativa propuesta del cine australiano que había conseguido redefinir por completo las persecuciones en el celuloide. Hasta Mad Max y con la honorable excepción del genuino debut de Steven Spielberg El diablo sobre ruedas (Duel, 1971), las persecuciones en el cine solían formar un todo identificativo con la ciudad en la que tenían lugar ¿Qué queda, si no, de la identidad de Bullit (Peter Yates, 1968) sin San Francisco o qué es The Italian Job (Peter Collinson, 1969) sin Turín? La ciudad era el marco que daba la identidad a la acción desenfrenada de los coches espantando los turistas de debajo de los pórticos o saltando en las cuestas de San Francisco. En Mad Max, la cámara entraba en la persecución misma, era un vehículo más que se movía ágilmente entre los coches, los miraba de cerca e inyectaba adrenalina en el espectador situándolo en el centro mismo de la acción, asistiendo a un espectáculo de choques y destrucción sin límites geográficos de ningún tipo. Sólo la inmensidad del desierto australiano por delante.



Mad Max 2: El guerrero de la carretera
lanza el órdago a la grande y reduce el argumento a la mínima expresión (prescinde de cualquier subtrama) para ofrecer un espectáculo que supera a su honroso precedente en emoción y entretenimiento. Max (un Mel Gibson joven y eficaz) se presenta como ese lengedario héroe de las carreteras que preferiría permanecer en el anonimato y se mueve por su propio interés y manteniéndose lejos de cualquier causa. Aquí, sin embargo, en la búsqueda de una recompensa, se ve forzado a tomar parte de la defensa de una fortaleza que es atacada constantemente por una banda de saqueadores que son todo un catálogo de personajes de lo grotesco y el esperpento. Aún con tan sencilla premisa argumental, a Miller le basta para hacernos creer un héroe que ha perdido cualquier fe en la raza humana y que sólo se mueve por interés propio, pero que en última instancia y, tras verse al borde de la muerte, reconoce la necesidad de ser la "mejor oportunidad" de esa colectividad en peligro. En vocabulario del espectador, el héroe que habíamos estado esperando.
La persecución final en la que ese héroe descarnado, herido y furioso conduce un enorme camión de combustible mientras resiste las embestidas de un ejército de enemigos, le convierte en una especie de mártir en el que merece la pena creer, de esos que sólo el cine es capaz de crear. Dicho sea de paso, la escena entra con todo derecho entre lo mejor del género, una persecución rodada con una espectacularidad única que no ofusca el verdadero gancho de la misma que es la pregunta que el espectador se hace de hasta cuándo podrá resistir el héroe tal asedio.

El imaginario de Miller luce aquí con más brillo que nunca, estableciendo una pesadilla futurista en un mundo sin recursos, agotado y habitado por una raza casi agotada. El perfecto contexto para erigir su pericia técnica y lograr que, las persecuciones de Mad Max sean un referente en el cine que vendrá en las décadas siguientes. Y si no, pregúntenle a Tarantino o vean Death Proof (2007) y comrpueben cuán lejos se encuentran en estilo y ejecución las respectivas persecuciones.
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Mad Max II: The Road Warrior. Australia. 1981. 91'.
Director: George Miller.
Guión: Terry Hayes, George Miller y Brian Hannant.
Productor: Byron Kennedy.
Música: Brian May.
Montaje: Michael Balson, David Steven y Tim Wellburn.
Dirección artística: Graham Walker.
Diseño vestuario: Norma Moriceau.
Intérpretes: Mel Gibson (Max), Bruce Spence (Gyro Captain), Virginia Hey (mujer guerrera), Vernon Wells (Wez), Michael Preston (Pappagallo), Emil Minty (chico salvaje).
Puntuación: 6,8
Sigue por esta dirección...
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article852.html (crítica de la película)
http://en.wikipedia.org/wiki/Mad_Max_2:_The_Road_Warrior (sobre la película, en inglés)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1513.html (sobre Mel Gibson)
http://en.wikipedia.org/wiki/George_Miller_%28producer%29 (sobre George Miller, en inglés)
http://www.quintadimension.com/article203.html (reportaje sobre la trilogía)

miércoles, marzo 05, 2008

De tres en tres: Star Wars

Y aquí si que me la juego. No es lo mismo discutir con un fan de Indiana Jones cuál es tu entrega favorita que decir una palabra más alta que otra a propósito de la saga de Lucas y que una furiosa horda de devotos frikis aparezca para reclamar justicia ante la blasfemia perpetrada contra su religión. Pido permiso para ignorar los tres últimos episodios (o primeros, como cada cual prefiera) porque nadie en su sano juicio les daría un solo voto frente a las viejas glorias de Lucas, Kershner y Marquand (o sólo de Lucas, como cada cual prefiera) y porque si no el título de la sección de marras dejaría de tener sentido. En fin, inauguro la votación (si es que llega a tal) rompiendo una lanza a favor de El retorno del Jedi, porque si no es la mejor, al menos es con la que mejor me lo paso y por ende, mi favorita. Ya, ya sé que El imperio contraataca es más oscura, que es un perfecto alegato de ciencia-ficción contra los fascismos que asolan y asolaron la humanidad y blablabla... Pero es que en el Episodio VI salen Los Ewoks, el decrépito Palpatine y sus rayos, el Halcón Milenario penetrando en las entrañas de la Estrella de la Muerte, el bikini de Leia, Han Solo congelado en carbonita... ¿se puede pedir más? Yo creo que no.



jueves, mayo 10, 2007

Aliens, el regreso



En 1979 Ridley Scott daba un vuelco a la ciencia-ficción con Alien, el octavo pasajero. Casi inmediatamente el espeluznante alienígena se ganaba una horda de adeptos que pedían casi inmediatamente secuelas de aquella terrorífica incursión que había descubierto no solo a uno de los bichos por excelencia del cine, sino a una de sus heroínas por antonomasia. La secuela tardó siete años en llegar, y lo hizo de la mano de un James Cameron cuyo nombre sonaba con fuerza tras su exitosa Terminator (1984) ¿Y cómo hacer para que una secuela no defraude a sus seguidores? ¿Cómo hacerlo prosiguiendo el espíritu de su predecesora, pero aportando la novedad suficiente para sorprender? Aliens, el regreso es un perfecto manual de cómo hacerlo.

La segunda película de la saga es la continuación lógica de la primera, retomando el viaje de la Nostromo, donde hiberna congelada Ripley y es recogida medio siglo después. Cuando despierte, sabrá que el planeta del que surgiera la criatura ha sido colonizado en ese tiempo. Antes de que Ripley pueda lanzar la alarma, las comunicaciones con la colonia se pierden y las catastróficas consecuencias se hacen fácil de prever. Un grupo de marines acompañados y aconsejados por la misma Ripley serán los encargados de meterse hasta el fondo mismo de la boca del lobo.
Es entonces cuando Aliens, el regreso toma la verdadera forma que Cameron plantea para su película. Ya conocemos a la criatura, al terror que espera a los marines y el director deja que pase cerca de una hora de metraje antes de que podamos ver iniciada la caza (en la que la presa se convierte en cazador). La ansiedad que se genera para entonces en el espectador es considerable, la suficiente para ir avisándole de lo que se va a encontrar (no uno, sino muchos aliens, una colonia entera) e infundarle tanta expectación como temor por lo que está a punto de acaecer. Y es ahí donde la secuela de Cameron marca las diferencias frente al planteamiento de Scott: mientras que Alien, el octavo pasajero es el juego del gato y el ratón, una amenaza invisible que va eliminando uno por uno los miembros de una tripulación, Aliens, el regreso es una auténtica guerra, el asedio desmesurado de una inmensa colonia alienígena que arrincona y destroza a sus contrincantes como si fueran muñecos de trapo. El escenario elegido para esa masacre es un elemento añadido que hace ganar tensión (y temperatura) a la película: una central de energía abandonada donde los marines se ven imposibilitados para utilizar armas pesadas y han de recurrir al lanzallamas para achicharrar aliens.



Como si la tensión explotara llegados a la mitad de la película, Aliens, el regreso se convierte desde la aparición de los protagonistas del título, en un espectáculo brutal cuya manija Cameron lleva con eficacia. Conoce los resortes para incrementar la sensación de encierro y pesadilla en otro mundo: aliens quemándose y lanzando horribles chillidos, conductos de ventilación donde no hay escapatoria posible, una inocente niña que ha visto despedazada su familia por esos bichos horrendos, facehuggers acosando a Ripley... todo está perfectamente dispuesto para que Aliens casi no permita un respiro hasta sus créditos finales. Y digo casi porque Cameron nos deja creer por un momento que la amenaza ha cesado, para luego dar paso a un frenético final que con toda probabilidad sea el mejor de toda la saga.

Aliens, el regreso es una descarga de adrenalina como pocas. También es una sólida secuela, un ejemplo de como continuar una película de la calaña de Alien sin caer en el desastre de casi siempre y la confirmación de que el carisma de una excelente Sigourney Weaver es un porcentaje muy elevado de su éxito. Además, Cameron aporta la explicación que quedó pendiente en la celebrada primera película, haciendo así suya la invención del ciclo de vida de los aliens. Manera, por otra parte, de evitar listillos que vengan con un Aliens: el origen a chupar del bote. Manera también de sorprendernos con la madre de todos los aliens esperando al final del pasillo...
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Aliens. Estados Unidos. 1986. 137'.
Director: James Cameron.
Guión: James Cameron.
Música: James Horner.
Fotografía: Adrian Biddle.
Escenografía: Peter Lamont.
Efectos especiales: Mark Williams.
Producción: Gale Anne Hurd, Gordon Carroll, David Giler y Walter Hill.
Intérpretes: Sigourney Weaver (Ellen Ripley), Carrie Henn (Rebecca 'Newt' Jorden), Michael Biehn (Dwayne Hicks), Lance Henriksen (Bishop), Paul Reiser (Carter Burke), Bill Paxton (Hudson), Jenette Goldstein (Vasquez).
Puntuación: 7
Links alienígenas...
http://es.wikipedia.org/wiki/Aliens,_el_regreso (sobre la peli)
http://extracine.com/2007/03/22/james-cameron-vol-2-aliens/ (artículo sobre la peli)
http://es.wikipedia.org/wiki/James_Cameron (sobre James Cameron)
http://www.elmundo.es/magazine/num116/textos/cameron1.html (entrevista a James Cameron)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2094.html (sobre Sigourney Weaver)
http://es.wikipedia.org/wiki/James_Horner (sobre James Horner)
http://www.miradas.net/0204/estudios/2003/09_rscott/alien.html (ensayo sobre Alien, el octavo pasajero)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article400.html (crítica de Alien, el octavo pasajero)

lunes, mayo 07, 2007

Sunshine



Es difícil convencer a alguien de que Trainspotting y La playa pertenecen al mismo director. Pues sí. Danny Boyle fue capaz de adaptar la novela de Irvin Welsh y hacer de su segunda película (Tras A tumba abierta) uno de los clásicos de los 90, algo que a estas alturas pocos le discuten. Prometía y mucho, hasta que le dio por irse a una paradisíaca islita de Tailandia con DiCaprio y compañía y conseguir otro hito del cine reciente: hito de los despropósitos. Pero Boyle fue capaz de levantarse del trastazo y abanderar, mas que a algunos les pese, la nueva oleada de cine fantástico británico con la interesante película de zombis 28 días después.

Dejando de lado Millions y A life less ordinary, desconocidas en nuestro país, ha pasado casi un lustro antes de que Sunshine viera la luz. Que Boyle se atreva ahora con la ciencia-ficción es un arriesgado paso en su filmografía, sabiendo de las tantas expectativas como ganas de denostarle que la crítica le ha demostrado. Sunshine nos mete desde el principio en la Ícarus II, nave pegada a un gigantesco escudo-bomba que se dirige hacia el sol para reactivarlo. El primer acierto de Boyle es pasar por alto las innecesarias y cansinas escenas previas al viaje espacial (tan manidas y recurridas en películas como Armageddon o Misión a Marte). Opta desde el principio por ubicarnos en una atmósfera de temperatura y asfixia insoportables y crecientes (a medida se acercan al astro rey), acompañada de mínimos sonidos electrónicos y constantes ruidos de la nave que logran el pretendido agobio. El segundo acierto de Boyle es que, durante la mayor parte de Sunshine, navega con rumbo fijo, sabiendo lo que quiere (incluso se permite un toque de 2001: Una odisea del espacio) y haciendo que su película se centre en las cada vez más tensas relaciones entre los tripulantes de la nave. Nadie se hace el héroe ni añora infantilmente lo dejado en la tierra (y se agradece). Sunshine huye de los ritmos frenéticos y constantes crisis (Horizonte final, Armageddon) para dejar que sea la propia tensión ante las adversidades la que crezca y envuelva con el éxito al espectador tanto como a los ocupantes de la Ícarus II.

Con todo lo dicho, podría parecer que Boyle lo consiguió y que Sunshine es una notable película de ciencia-ficción, uno de esos regalos que echábamos en falta en este género. El temido “pero” es un giro argumental que a falta de 20 minutos del final tira por tierra todo lo erigido y convierte las últimas escenas en un desastre tanto visual (cuidadísimo hasta el momento) como argumental. La “caza” psicótica que presenciamos en ese último tramo parece otra película, una pifia que emula torpemente a Alien y donde todo consiste en generar tantas imágenes por segundo y/o distorsionarlas tanto como sea posible para que el espectador no se entere de nada. Lo que pretende ser clímax acaba siendo el hundimiento de Sunshine. Lo que hace que, al final, el experimento espacial de Boyle resulte fallido. Una lástima.
Puntuación: 6
Jordi



Las odiseas espaciales posiblemente sean uno de los géneros de la ciencia-ficción más difíciles de abordar, en especial, porque es difícil resistirse a la tentación de acabar convirtiéndola en la enésima copia de Alien, sin más contenido que vísceras y ácido corrosivo a mansalva. Por fortuna, Danny Boyle ha aprovechado esta oportunidad para explorar nuevamente al ser humano en una situación límite, al igual que ya hizo en Trainspotting, 28 días después… o La Playa (esta la podéis olvidar si queréis).

Así pues, Boyle nos trae una odisea sosegada, contemplativa y muy reflexiva. Esto se aprecia especialmente en la gran belleza alcanzada durante algunas escenas como la órbita alrededor de Mercurio o los paseos espaciales. Y todavía mayor calidad presenta la banda sonora que nos ofrece John Murphy, en perfecta sintonía con las imágenes que acompaña. A estos elementos cabe señalarle un trabajado guión y un bien trabajado grupo de actores para configurar una primera hora de película muy recomendable.

El punto de divergencia llega en los últimos minutos de la cinta que rompen con la tónica general que seguía la trama hasta el momento. No obstante, me resulta imposible considerar esto un error, ya que este giro se basa en una explicación que continúa la pauta de introspección humana del resto de la película, y no se trata de un simple reclamo biliar. De tal manera, resulta difícil ponerle pegas a este film, que posiblemente ya se pueda considerar una de las recomendaciones del género o, al menos, una encarecida recomendación para gastarse los cuartos en taquilla. Puntuación: 7’5
Silver Sack
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Sunshine. Reino Unido. 2007. 107'.
Director: Danny Boyle.
Guión: Alex Garland.
Música: John Murphy y Underworld.
Fotografía: Alwin Kuchler.
Montaje: Chris Gill.
Diseño de producción: Mark Tildesley.
Vestuario: Suttirat Anne Larlarb.
Producción: Andrew Macdonald.
Intérpretes: Cillian Murphy (Capa), Rose Byrne (Cassie), Cliff Curtis (Searle), Chris Evans (Mace), Troy Garity (Harvey), Hiroyuki Sanada (Kaneda), Benedict Wong (Trey), Michelle Yeoh (Corazón).
Sigue la luz...
http://www.labutaca.net/films/50/sunshine.htm (sobre la peli)
http://www.sunshinelapelicula.es/ (web oficial España)
http://www.sunshinedna.com/ (web oficial E.E.U.U.)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article3343.html (crítica de la peli)
http://www.cinefantastico.com/entrevista.php?id=65 (entrevista a Danny Boyle)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2596.html (sobre Cillian Murphy)
http://www.colpdefecte.com/chanpoo/actores/hiroyukisanada/hiroyukisanada.htm (sobre Hiroyuki Sanada)

jueves, febrero 08, 2007

Pi. Fe en el Caos.



Los números mueven el mundo. El universo se traduce en números. Incluso Dios está en los números. Maximilian Cohen te lo dice, Aronofsky te lo dice, y te sonará a enfermiza teoría matemática, pero una vez tomes conciencia de que formas parte de una ecuación infinita ya no habrá marcha atrás. Y estarás sumido en el caos.

Pi es una de las candidatas a película más paranoica de la historia. Piensa en Kafka y tendrás un punto de partida: un obsesivo matemático encerrado entre ordenadores y alejado de cualquier contacto social busca el sentido del universo entre los números. Luego imprime el blanco y negro a la imagen, utiliza una cámara nerviosa que se mueve en espirales, grabando los detalles más insignificantes del universo y acentuando tu sensación de encierro, claustrofobia: empiezas a acercarte. Ahora da un paso más e imagínate dentro del cerebro de Maximilian Cohen (Sean Gullette), donde los números circulan a velocidad frenética, número Pi, Arquímedes, Euclides, la espiral presente en todo el universo, los 216 números... y un puñal se clava en tu cabeza, chillas de dolor, la migraña taladra tu masa cerebral, el estallido está cercano. Medicación. Calma relativa.

Ahora, para acabar está intromisión cerebral, piensa que vas en el metro y todo el mundo te mira, te observa, te persigue. Huyes y en tu huída encuentras cosas que no pueden tener que ver con las matemáticas: tu cerebro se pudre en tu lavabo o en la escalera de un metro, esa silueta derramando sangre se te vuelve a aparecer, esos insectos trepando las paredes de tu zulo... confirman lo que intuías hace tiempo: estás enfermo, pero eso no importa. No importa porque la secuencia está cerca, tienes al alcance de la mano el orden universal y deberás mantenerlo a salvo de esa oscura organización (¿empresarial? ¿gubernamental? ¿bursátil?) y de esa secta de judíos que busca a Dios en los 216 números.

Ahora ya sabes de qué va esto.

Pi es claustrofóbica hasta la asfixia. Impresiona como se desenvuelve la cámara en espacios cerrados, fijándose en los fragmentos de realidad más propensos a sacar de quicio al espectador, pegándose a la cabeza de Maximilian Cohen, entrando en simbiosis con su cerebro enfermo y haciéndonos parte de los estallidos que le retuercen hasta lo insufrible en el lavabo de su madriguera. Pi te convierte en cómplice del tipo más insociable que existe y te muestra como su existencia cae por una espiral de números, sufrimiento y Diazepán. Si la interpretación de Sean Gullete no fuera tan genial, seguramente no te creerías a un personaje que juega a ser Dios alejado de cualquier religión que no sea las matemáticas. Pero lo es. Gullette se desenvuelve como pez en el agua en el surrealismo más imposible de Aronofsky, atmósfera enfermiza que consigue momentos brillantes acompañada de mínimos sonidos electrónicos y repetitivos. La experimental música es aquí como el patrón que Maximilian Cohen busca, el patrón que con la inquietud perdura en tu cerebro tras los créditos finales de Pi.

Y pese a ser la película más "matemática" que conozcas, no busques el desaguisado argumental ni pretendas la perfecta estructura narrativa. Pi es la paranoia pura y dura llevada al extremo, allá donde la locura empieza. Es tan ciencia como ficción, y en cuanto a ciencia, sus bases no pueden ser tomadas en serio. Pero aquí gana la inquietud que queda en ti tiempo después de verla. Gana la desconfianza con la que mirarás la próxima "coincidencia" numérica que encuentres en tu vida...

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Pi. Estados Unidos. 1998. 84'.
Director: Darren Aronofsky.
Guión: Darren Aronofsky, Sean Gullette, Eric Watson.
Música: Clint Mansell.
Fotografía: Matthew Libatique.
Producción: Eric Watson.
Intérpretes: Sean Gullette (Maximilian Cohen), Mark Margolis (Sol Roberson), Ben Shenkman (Lenny Meyer), Pamela Hart (Nancy Dawson), Stephen Pearlman (Rabino Cohen), Samia Shoaib (Devi), Ajay Naidu (Farroukh)
Puntuación: 7,5
Por si no te salen las cuentas...
http://webs.adam.es/rllorens/pihome.htm (página dedicada al número Pi)
http://www.imdb.com/title/tt0138704/ (sobre la peli)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1001.html?topic=4 (crítica de la peli)
http://www.aronofsky.net/ (página web del director)
http://www.nervepop.com/filmlounge/interview/darrenaronofsky/index.aspx (entrevista en inglés a Aronofsky sobre su último proyecto, The Fountain)
http://www.imdb.com/name/nm0347797/ (sobre Sean Gullette)

miércoles, noviembre 15, 2006

Hijos de los hombres




Esta es posiblemente la crítica más difícil de realizar de cuantas he hecho. Este dato ya debería decir bastante en favor de Hijos de los hombres, una película compleja, con grandes destellos de calidad tras la cámara y poco margen para mi locura. Por eso ya pido perdón de antemano a mi psiquiatra por no desfasar.

Mentiría si afirmara ser admirador de Alfonso Cuarón, director del film, puesto que solo he visto de sus películas Harry Potter y el prisionero de Azkaban, la cual probablemente haya sido moneda de cambio para este proyecto. Por suerte es la única de Harry Potter que no me he dormido. Así que sólo puedo decir que acudí al cine con las buenas críticas que habían llegado a mis oídos y me encontré gratamente sorprendido. Hijos de los hombres debe sus excelentes resultados en pantalla a la buena mano de Cuarón, que ha sabido combinar una dirección impecable junto con la adopción de notables riesgos tras la cámara. Los puntos álgidos de la película han sido rodados con espectaculares (y no por efectos digitales) planos secuencia.

Y llegado este punto debo descubrirme muy especialmente ante un plano secuencia cercano a los 10 minutos en los que la cámara sigue las acciones de Theo (Clive Owen) mientras se ve devorado por la erupción del conflicto bélico en las calles de una demacrada ciudad de inmigrantes británica. La secuencia reviste una gran complejidad en efectos especiales y tensión dramática, por lo que no se limita a un aburrido plano secuencia en el que la cámara apenas se desplaza unos metros, la película merce la pena sólo por ver este momento. Pero no se trata de una secuencia aislada sino que diversos momentos clave son narrados de igual forma y con idéntica destreza por Cuarón.

Por cierto que casi mejor si comento brevemente la trama, puesto que se trata del punto más flojo de la cinta. Hijos de los hombres nos emplaza en el año 2027, 18 años desde que naciera el último humano poor causas desconocidas. Se intuye el caos imperante en el mundo y el decadente Reino Unido en el que casi la mayoría de la población forma parte de los "fugis" (refugiados), terriblemente perseguidos y marginados por el gobierno británico. Sin embargo, el contexto presentado adolece de muchas incógnitas que no son resueltas en la película, que quizá se centre demasiado en la historia de Theo y Kee.



También merecen su mención honorífica el buen hacer del elenco de actores, pese a qe en su mayoría son grandes desconocidos para el gran público. No obstante, en la película podremos reconocer rostros como los de Peter Mullan, Michael Caine o Julianne Moore. Pero el protagonista indiscutible es Clive Owen, que en los últimos años se está abriendo un importante hueco con sus apariciones en films como Sin City, Plan Oculto o la propia Hijos de los hombres.

Por último de todo cabe comentar que, pese a tratarse eminentemente de un drama, Hijos de los hombres incluye importantes dosis de buen humor negro que puede salpicar incluso a la persecución más angustiosa, algo que considero un importante acierto. Y solo me queda pedir que no comente nada el usuario anónimo y que Jordi no me envíe a Ling-ling a casa en venganza por la tardanza.
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Hijos de los hombres (Children of men). Reino Unido y USA. 2006. 109'.
Director: Alfonso Cuarón.
Guión: Alfonso Cuarón, Timothy J. Sexton, David Arata, Mark Fergus y Hank Ostby; basado en la novela Children of men de P.D. James.
Fotografía: Emmanuelle Lubezki.
Montaje: Alex Rodríguez y Alfonso Cuarón.
Música: John Tavener.
Diseño de producción: Jim Clay y Geoffrey Kirkland.
Vestuario: Jany Temime.
Intérpretes: Clive Owen (Theo), Julianne Moore (Julian), Michael Caine (Jasper), Chiwetel Ejiofor (Luke), Charlie Hunnam (Patrick), Claire-Hope Ashitey (Kee), Peter Mullan (Syd).
Puntuación: 8
Si consigues escapar del campo de refugiados...
http://www.labutaca.net/films/44/childrenofmen.htm (sobre la peli)
http://bango.blogia.com/2006/110701-los-hijos-de-los-hombres-desgarradora-vision-del-futuro-de-la-humanidad-con-la-r.php (crítica de la peli)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article3218.html (más críticas de la peli)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1961.html (sobre Alfonso Cuarón)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2284.html (sobre Clive Owen)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1470.html (sobre Julianne Moore)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1518.html (sobre Michael Caine)