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domingo, febrero 21, 2010

I'm not there

I’m not there es excepcionalmente poliédrica, excepcionalmente polifórmica. Y por esa misma razón es el mejor biopic (no-biopic) posible sobre la figura, el que se anuncia en sus títulos basado en las muchas vidas y canciones de Bob Dylan. Todd Haynes idea, reinterpreta e inventa a Dylan como una multipresencia siempre ausente, siempre escrita bajo seudónimos que encuentran el despertar de la conciencia del autor para con su tiempo (Woody, vía Marcus Carl Franklin), el artista que reniega entre abucheos de la canción protesta (Jack, vía Christian Bale) o el padre de familia abocado a la pérdida (Robbie, vía Heath Ledger). Sin embargo, son las transfiguraciones más interesantes aquellas que sumergen al poeta contestatario en una relectura-homenaje de Fellini Ocho y medio que sacaría los colores a Rob Marshall (Jude, vía una inmensa Cate Blanchett que trasciende toda cuestión de género o mímesis), y, sobre todo, la elevación a la categoría de leyenda prestada en la adopción, vía Richard Gere, de la identidad de Billy ‘el Niño’, o al menos de un reverso caducado del mismo. La voltereta referencial y ficcional es aquí de órdago, desde el mismo momento en que, recordemos, el mismo Dylan había ejercido de esencial bisagra entre leyendas en Pat Garrett y Billy el Niño (Sam Peckinpah, 1973).
Leer crítica completa en LaButaca.net

viernes, septiembre 05, 2008

El tren de las 3:10


Yuma es una entrada ineludible en el diccionario del western. El mito envuelve a la prisión de máxima seguridad construida para ser un bastión inexpugnable, donde aquel que entrara se sabía condenado a no ver libre la luz de un nuevo día. Allí tendrían reservado su destino final, por lo tanto, los bandidos más indomables del viejo oeste y allí repercutiría el cine como el más gran cronista de ficciones partidas del pasaje más mitológico de la historia de América. De esta forma, no son pocas las películas en las que la famosa prisión de Yuma es mencionada: el mismo Sergio Leone, alcanzada la cima del spaghetti western, mandó allí a uno de sus más carismáticos personajes, el Cheyenne de Hasta que llegó su hora (C'era una volta il West, 1968) a sabiendas de que el resultado iba a ser, una vez más, la tragicómica reiteración de la habilidosa capacidad del personaje para escapar de los más grandes aprietos.

Pero fue el escritor Elmore Leonard el que tomaría el nombre de Yuma para convertirlo en su MacGuffin argumental para el relato de 1953 3:10 to Yuma, que solo tardaría cuatro años en ser llevada al cine. En 1957, Delmer Daves hizo de Van Heflin el primer Dan Evans, humilde granjero que se embarca en la misión suicida de escoltar hasta el tren de las 3:10 al más peligroso bandido imaginable, un Ben Wade encarnado por Glenn Ford. La película de Daves tuvo una buena acogida en su estreno y forjó en la pantalla unos personajes destinados a protagonizar una inusitada relación entre héroe y villano bajo una premisa ciertamente original.

Cincuenta años después, James Mangold (Cop Land [1997], Inocencia Interrumpida [Girl, Interrupted, 1999] o En la cuerda floja [Walk the Line, 2005]), retoma la historia de Leonard para realizar un western en tiempos ajenos al mismo. Que el cine americano retome un género casi en extinción, a través de películas tan dispares como El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford, Andrew Dominik, 2007) o esta revisión de 3:10 to Yuma (rebautizada en España como El tren de las 3:10) no deja de ser una magnífica noticia. Mangold se ha demostrado en sus películas anteriores como un director eficaz aunque nunca destacado, como un realizador con buena mano en la dirección de sus actores, capaces bajo sus órdenes de componer personajes difíciles, como el Sheriff Heflin de Cop Land o el Johnny Cash de En la cuerda floja. En el caso de El tren de las 3:10, la constante se repite una vez más y nos encontramos ante un western que ni mucho menos se revela como excepcional, pero sí como ejemplar entretenimiento del género que algunos tanto echamos de menos a día de hoy. Nos encontramos ante un western que no reniega de los axiomas clásicos del género, pero que se nutre de escenas de acción que evidentemente pertenecen a estéticas y tendencias contagiadas en la modernidad, donde el ritmo se exige una mayor celeridad en dichas escenas y menor distancia entre las mismas, lejos de clímax alcanzados tras ansiógenas esperas que se resuelven en rápidos enfrentamientos no exentos de una épica preparada. La película de Mangold, sin desatender la composición de sus personajes a través de cuidados pasajes en los que nos cede un respiro entre persecuciones y masivos tiroteos, se ve obligada a hacer concesiones a un público moderno, inadaptado al western, que en su mayoría sólo acudiría a ver una película como El tren de las 3:10 si se les asegura buenas dosis de acción ininterrumpida, bien empacada y presentada en un espectacular tráiler que funcione como reclamo.



El tren de las 3:10
pasa por ser, además, un duelo interpretativo entre sus dos máximas estrellas, Russell Crowe como el encantadoramente malvado Ben Wade y Christian Bale como el encantadoramente desdichado Dan Evans. Ambos resultan convincentes en sus papeles, el primero haciendo de su personaje un simpático antagonista, cruel y con sentido del humor, sorna derivada de su total desprecio por todos aquellos que aspiran a atraparle y conseguir la jugosa recompensa que por su cabeza se ofrece; el segundo como un Dan Evans tocado de orgullo, un granjero tullido que sufre la subyacente compasión de una familia que le quiere, pero apenas sí siente alguna admiración por él. El cruce entre ambos personajes es, por tanto, una excusa satisfactoria para ambos en su camino, pues mientras al personaje de Crowe le parecerá de lo más divertido su custodio, el de Bale encontrará la ocasión única para convertirse en héroe, imprevisto mártir que restaura su honor. La cruzada de Evans en su misión de escoltar a Wade hasta el tren que le lleve a Yuma acabará suponiendo, por supuesto, un acercamiento entre héroe y villano que revelará una compleja relación entre ambos lados de la ley. En el momento Evans tome la suicida decisión de culminar su misión solo ante un pueblo entero dispuesto a arrebatarle a su prisionero, ese proceso toma por fin su forma definitiva en cuanto que el personaje de Crowe ha reconocido y se ha rendido ante la figura del héroe: aquel que ante todas las adversidades del mundo, luchará hasta su último aliento no por falsas empatías o por nobles causas, sino por aquello que se debe a sí mismo y que le hace totalmente inmune a un ejército entero haciendo blanco sobre él.

Así que es el western de Mangold una reivindicación del héroe, el reconocimiento del mismo por su villano por excelencia y la puesta en escena de ambos en una liviana y entretenida aventura que poco debe a los clásicos del género, pero que al menos supone una valiosa recuperación y revisión de los contextos del mismo. El tren de las 3:10 puede ser esa cinta que, muy certeramente, recorte las reticencias de los nuevos espectadores hacia un género con el que nunca crecieron. Y sólo esa razón ya será motivo suficiente de celebración.
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3:10 to Yuma. Estados Unidos. 2007. 117'.
Director: James Mangold.
Guión: Halsted Welles, Michael Brandt y Derek Haas; basado en un relato corto de Elmore Leonard.
Producción: Cathy Konrad.
Música: Marco Beltrami.
Fotografía: Phedon Papamichael.
Montaje: Michael McCusker.
Diseño de producción: Andrew Menzies.
Vestuario: Arianne Phillips.
Intérpretes: Russell Crowe (Ben Wade), Christian Bale (Dan Evans), Logan Lerman (William Evans), Ben Foster (Charlie Prince), Peter Fonda (Byron McElroy), Vinessa Shaw (Emma Nelson), Alan Tudyk (Doc Potter), Luce Rains (Weathers), Gretchen Mol (Alice Evans), Dallas Roberts (Grayson Butterfield).
Puntuación: 6
El tren de las 3:10 en la red...
http://www.310toyumathefilm.com/ (Web oficial)
http://www.widepictures.es/eltrendelas310/ (Web oficial España)
http://www.labutaca.net/films/55/310toyuma.htm (sobre la película)
http://www.elpais.com/articulo/cine/ultimo/refugio/epica/moral/elpepuculcin/20080905elpepicin_6/Tes (crítica en El País de la película)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1564.html (sobre Russell Crowe)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1363.html (sobre Christian Bale)
http://en.wikipedia.org/wiki/James_Mangold (sobre James Mangold, en inglés)


domingo, agosto 17, 2008

El Caballero Oscuro



En una escena de El Caballero Oscuro, Batman tiene por fin al Joker a su merced, al borde del precipicio y colgando boca abajo. Este preciso, único momento, pasará desapercibido para muchos como la simple conclusión, lógico desenlace de la película de superhéroes que acaban de ver. Sin embargo, empiezo por el final para señalar la mencionada escena como el momento en el que el Joker va a definir ante nuestros ojos atónitos la figura del superhéroe y su necesario antagonista, el supervillano: "Tú no me matarás por alguna absurda superioridad moral y yo no te mataré por lo mucho que me diviertes. Estamos destinados a hacerlo siempre" ("You won't kill me out of some misplaced sense of self-righteousness, and I won't kill you, because you're just too much fun. I think you and I are destined to do this forever"). Pese a que Nolan se ha explayado de manera soberbia en las anteriores dos horas largas previas a este magnífico punto de la narración en torno a los planteamientos morales que implican los particulares universos de ambas figuras, El Caballero Oscuro acaba espetando a la cara del espectador una sentencia demoledora en torno a los mismos.

El Caballero Oscuro es la adaptación que Christopher Nolan ha realizado sobre la serie de cómics que el maestro Frank Miller publicó en los 80 bajo el título de The Dark Knight Returns. Desde el primer plano de la película, una toma aérea que se adentra en un edificio a través de una ventana que estalla en pedazos (plano que, quizás no por casualidad, recuerde al inicio de Psicosis [Psycho, Alfred Hitchcock, 1960]), Christopher Nolan plantea dos premisas que definirán desde ese mismo momento su película: a) el establecimiento de un ritmo incansable y constante, pero nunca frenético y desbocado; b) las cuestiones morales que rodearán al enemigo por antonomasia de Batman, el Joker, y que ser harán extensivas tanto al resto de la ciudad de Gotham como a la misma sala de cine. El perfecto equilibrio entre estas dos premisas es lo que hace de El Caballero Oscuro una película que se nutre de las mejores fuentes posibles para acabar realizando la que es no sólo la película definitiva en torno al hombre murciélago, sino posiblemente la más compleja y soberbia película de superhéroes jamás realizada.
Hechas las presentaciones en Batman Begins (2005), Nolan ha retomado al oscuro héroe de Gotham en tiempos de bonanza para la ciudad, dispuesto a enfrentarlo ante la peor pesadilla posible de un superhéroe: un villano que (por fin) no es movido por intereses o pretensiones de destrucción masiva, sino un sociópata que inspira puro terror a partir del nihilismo que proclama y predica, un antagonista que cuestiona esa figura que absurdamente nadie cuestionó y un firme creyente en la maldad innata, arraigada a los instintos primarios del ser humano.



Y es que parte de la brillantez de El Caballero Oscuro reside en el efecto que ese antagonista único va a tener tanto en la figura de Batman como en la de los habitantes de Gotham. En el caso del primero, las acciones perpetradas por el Joker ponen en peligro de extinción al héroe, si bien este hace recaer sobre la calmada conciencia de ese adalid de la justicia la culpa de las muertes que se irán sucediendo día tras día si el enmascarado no revela su identidad. El héroe sometido a una encrucijada moral, es puesto contra las cuerdas y obligado a cuestionarse el fin de su papel como guardián de la noche en pos del improbable cese del horror que oferta su enemigo o seguir en lucha implacable a la sombra mientras se gana el odio del pueblo. En definitiva, un dilema moral cuyas soluciones le precipitarán sí o sí a un destino aciago que, efectivamente, será corroborado en la última escena en la voz del comisario Gordon. Batman no es un héroe. Es un justiciero que debe soportar el rencor o el favor del pueblo mientras vela por él. Un alma maldita en su sino, pero sabedora de la necesidad de su maldición.
En cuanto a Gotham, la ciudad vuelve a tener una importancia capital en la historia de Batman. En El Caballero Oscuro encontramos, por vez primera en el cine de superhéroes, una ciudad al borde del colapso, en el que la muerte y la destrucción se va apoderando de la misma sin concesiones. Nolan consigue imprimir un creciente caos que pone en jaque a Gotham, aquí representante de la civilización misma. La tensión que se vive en las calles crispa los nervios del espectador, quien sentirá como el miedo le invade ante el horror primario del Joker, riéndose de y hundiendo los valores sobre los que se cimienta la sociedad civilizada. En última instancia, esta será sometida a una prueba crucial que literalmente dinamita todos esos valores y los deja al albedrío de la misma ciudadanía. Más allá de las conclusiones de esta prueba que aquí no revelaré, El Caballero Oscuro no deja de inspirar una profunda inquietud sobre el comportamiento bajo presión de las masas, y la pregunta de cuántas pruebas más como esta necesita una civilización para derrumbarse por completo.



En otro orden de cosas, El Caballero Oscuro demuestra ser una película sumamente inteligente. La narración prima sobre el espectáculo y nunca se olvida ni se subyacen los importantes planteamientos que se dan en la misma. Prueba de ello es que la más espectacular de las escenas de acción que emplaza Nolan a lo largo del metraje (la persecución que culmina en el enfrentamiento en las calles entre Batman y el Joker), no ocupa un rimbombante clímax final (uno de los vicios más incorregibles del cine de superhéroes), sino que se sitúa en el transcurso de la narración. Tanto en este como de los demás pasajes de acción de la película, podemos congratularnos de encontrarnos ante un producto que nunca cae en la vacua pirotecnia, sino que prima la tensión y la emoción, cualidades que no privan a El Caballero Oscuro de erigirse como un épico espectáculo cuya larga duración parece transcurrir en un suspiro. Escasos son los ejemplos de cine que ostentan dicha condición y presumen además de una paridad con la reflexividad y madurez que atesoran. Y la película de Nolan, sin duda, pertenece a ese selecto club.
Sería imposible concebir el funcionamiento de esta gigantesca y compleja maquinaria sin el sustento de la misma sobre unos personajes bien configurados y sustentados por un reparto capaz de hacer creíble la paridad mencionada. Y no es sino el Joker la figura central, aquella que pone en marcha el engranaje de dicha maquinaria y que es ejecutado de manera sobresaliente por un entregadísimo, inolvidable Heath Ledger que supera a su gran precedente, el Jack Nicholson de Batman (Tim Burton, 1989). El Joker hiela la sangre con su maligna carcajada e insufla bajo la piel del espectador un terror irracional ante el cuál este no encuentra respuesta, pues está ante lo inédito, la encarnación del mal sin más motivos ni razones que las del caos y el horror mismos. Y Ledger deja estampas inolvidables a título póstumo, en especial aquella en la que el Joker saca la cabeza por la ventanilla del coche patrulla en el que se da a la fuga, dejando sentir en su rostro dibujado de locura el aire de la libertad. Nolan silencia la escena, y consigue unos escalofriantes segundos de cine que pintan magistralmente sobre el lienzo de la pantalla la silenciosa impunidad del mal.
A su alrededor, un reparto sólido y no menos protagonista, encabezado por un Christian Bale sobrio y creíble como un Bruce Wayne desbordado y atormentado, mientras un experimentado Gary Oldman demuestra una película más su idoneidad para el papel del comisario Jim Gordon y Aaron Eckhart ofrece un esfuerzo encomiable en su ejecución del fiscal Harvey Dent y su posterior transformación a Dos Caras. En un segundo plano, Maggie Gyllenhaal resulta un a válida sustituta de Katie Holmes como Rachel Dawes mientras que Michael Caine y Morgan Freeman aportan con su peso y veteranía interpretaciones poco discutibles. Tan sólo Nestor Carbonell, asiduo del reparto de Lost y aquí alcalde de Gotham, aparece desdibujado en un reparto sólido y a la altura de las enormes pretensiones de la película de Nolan; enormes como sus resultados mismos.



El Caballero Oscuro es uno de los más soberbios entretenimientos que ha regalado el cine. Lo es en su inteligencia y en su pulso, en su densidad y en su espectáculo, pero sobre todo lo es por ofrecer, además de todo ello, una desafiante reflexión en torno a las figuras del héroe y del villano. Poco queda de la vía esperpéntica y gótica que genuínamente iniciara Tim Burton y penosamente destrozara Joel Schumacher. Batman es, hoy más que nunca, un justiciero discutido e incomprendido por la sociedad por la que vela, un caballero oscuro cuyo futuro se revela más pesimista que nunca pese haber salvado Gotham una vez más. Pero donde su tormento crece, disminuye la incomprensible distancia que a cada película crecía entre el superhéroe y su público. Y ahí es donde la película de Christopher Nolan triunfa y donde merece la pena depositar las esperanzas del futuro cine de superhéroes: en que El Caballero Oscuro marque un antes y un después en esa complicada y fructífera relación.
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The Dark Knight. Estados Unidos. 2008. 152'.
Director: Christopher Nolan.
Producción: Charles Roven, Emma Thomas y Christopher Nolan.
Música: Hans Zimmer y James Newton Howard.
Fotografía: Wally Pfister.
Montaje: Lee Smith.
Diseño de producción: Nathan Crowley.
Vestuario: Lindy Hemming.
Guión: Jonathan Nolan y Christopher Nolan; basado en un argumento de Christopher Nolan y David S. Goyer; sobre los personajes creados por Bob Kane.
Intérpretes: Christian Bale (Bruce Wayne/Batman), Michael Caine (Alfred), Heath Ledger (Joker), Gary Oldman (James Gordon), Aaron Eckhart (Harvey Dent), Maggie Gyllenhaal (Rachel Dawes), Morgan Freeman (Lucius Fox), Monique Gabriela Curnen (Ramirez), Ron Dean (Wuertz), Cillian Murphy (Espantapájaros), Eric Roberts (Salvatore Maroni), Chin Han (Lau).
Puntuación: 9
El Caballero Oscuro en la red...
http://thedarkknight.warnerbros.com/(web oficial)
http://wwws.warnerbros.es/thedarkknight/ (web oficial España)
http://opinion.labutaca.net/2008/07/24/el-caballero-oscuro-mucho-mas-que-un-superheroe/ (crítica de la película)
http://elrinconalvysinger.blogspot.com/2008/08/oscuridad-sin-caballero.html (crítica de la película)
http://www.elpais.com/articulo/Revista/Verano/villanos/cambian/cara/mal/elppor/20080813elprdv_4/Tes (reportaje en El País.com)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2653.html (sobre Christopher Nolan)
http://es.youtube.com/watch?v=zxkglh9s_8g (entrevista a Christopher Nolan)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/modules.php?name=News&file=article&sid=1418 (sobre Heath Ledger)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1363.html (sobre Christian Bale)
http://es.wikipedia.org/wiki/Gary_Oldman (sobre Gary Oldman)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1312.html (sobre Aaron Eckhart)
http://es.wikipedia.org/wiki/Maggie_Gyllenhaal (sobre Maggie Gyllenhaal)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1518.html (sobre Michael Cane)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2311.html (sobre Morgan Freeman)
http://en.wikipedia.org/wiki/Batman:_The_Dark_Knight_Returns (sobre el cómic de Frank Miller, en inglés)

martes, enero 16, 2007

El truco final (The Prestige)




Christopher Nolan vuelve a demostrar con El truco final (El prestigio) sus excelentes dotes narrativas mostradas en su breve, pero laureada filmografía. Partiendo de la historia de una trágica rivalidad entre dos ambiciosos magos, Nolan consigue manejar al espectador convirtiendo su propia película en un truco de magia. Al igual que el personaje de Michael Caine advierte al inicio del metraje, convierte algo ordinario en extraordinario. El cuidado guión de El truco final esconde la inteligencia e intriga que cabe esperar de un buen thriller. Invita al espectador a anticiparse a los acontecimientos sabiendo guardarse sus sorpresas, al mismo tiempo que los saltos en el tiempo en la narración consiguen mantener la tensión del espectador en sus momentos clave. Sin embargo, el desarrollo de la trama principal y el especial cuidado que se le presta perjudica al desarrollo, por ejemplo, de las vidas personales de sus protagonistas. Nolan casi se limitan a recuperar varias veces durante el film los aspectos más definitorios de sus personajes sin que se dé pie a una evolución de éstos. En especial es llamativo que el hecho que da inicio a la letal rivalidad de los magos Borden y Angier, vaya diluyéndose durante el film hasta quedar casi en anécdota.

Además del buen trabajo de Nolan encontramos las correctas actuaciones del consolidado reparto. Hugh Jackman sigue crece como actor lejos de criaturas extraordinarias. Su rival en el film, Christian Bale, repite a las órdenes de Nolan tras Batman Begins y confirma que es una apuesta segura para cualquier director dando solidez al personaje más complejo del film. También repite Michael Caine como secundario, tras Batman Begins, y revalida su condición como uno de los secundarios más codiciados de Hollywood. Por su parte, la actriz de moda, Scarlett Johansson, pasa algo más desapercibida y no acaba de encajar en la trama. Puntuación: 8
Silver Sack





Aún queda en la memoria (curiosa paradoja) el brillante debut de Christopher Nolan: Memento ya presentaba el estilo visual arrollador y característico de su autor. Aún queda en la memoria, también, su más reciente descalabro de nombre Batman Begins, donde dicho estilo y forma no impedían el vacío de contenido de la fallida precuela del superhéroe. Ahora Nolan se saca un as de la manga y presenta The prestige (El prestigio), donde dos magos de finales del XIX se hacen la vida imposible con tal de demostrar su genio como el más grande de la época. Desde el principio la película de Nolan se muestra como un derroche de fuerza y energía, intensidad adherida a cada uno de sus fotogramas y miembros de su reparto, todos ellos solventes.
A partir de esta premisa, The Prestige es una fábula embelesadora que nos introduce en el mundo del ilusionismo con una trama auténtica cautivadora en su primer tramo y que nos convence de que de nuevo nos encontramos ante el mejor Nolan.

Sin embargo, la película desemboca en otros derroteros y decide cruzar la barrera de lo científicamente imposible para dar la vuelta de tuerca a su argumento, a su ilusión extendida desde el minuto uno. El espectador acepta desconfiado este precepto y avanza hacia el desenlace con escenas cada vez más efectistas y que esconden un acusado trasfondo de cartón-piedra. Cuando llega la conclusión, esa falsedad se torna insostenible y se da de bruces con un final cercano a la tomadura de pelo. La escena en cuestión dejará estupefactos y contentos a unos: ellos aceptan el truco y el trato. Otros se verán obligados a revisar el argumento y descubrir serias incoherencias. Trampas que, por supuesto, quedarán oportunamente justificadas bajo el discurso de la magia y la ilusión y de si “¿el cine no era eso?”.
Puntuación: 5
Jordi

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The Prestige. Estados Unidos y Reino Unido. 2006. 128'.
Director: Christopher Nolan.
Guión: Christopher y Jonathan Nolan; basado en la novela The Prestige de Christopher Priest.
Música: David Julyan.
Fotografía: Wally Pfister.
Montaje: Lee Smith.
Diseño de producción: Nathan Crowley.
Vestuario: Joan Bergin.
Producción: Aaron Ryder, Emma Thomas y Christopher Nolan.
Intérpretes: Hugh Jackman (Robert Angier), Christian Bale (Alfred Borden), Michael Caine (Cutter), Scarlett Johansson (Olivia Wenscombe), Rebecca Hall (Sarah Borden), Andy Serkis (Alley), Piper Perabo (Julia McCullough), David Bowie (Nikola Tesla), Samantha Mahurin (Jess).
Abracadabra...
http://www.labutaca.net/films/47/theprestige.htm (sobre la peli)
http://wwws.warnerbros.es/theprestige/ (web oficial España)
http://www.prestige-movie.com/ (web oficial EEUU)
http://www.christophernolan.net/ (página web de Christopher Nolan)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1425.html (sobre Hugh Jackman)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1363.html (sobre Christian Bale)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1518.html (sobre Michael Caine)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1748.html (sobre Scarlett Johansson)