Mostrando entradas con la etiqueta Viggo Mortensen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viggo Mortensen. Mostrar todas las entradas

jueves, diciembre 01, 2011

Un método peligroso

Un método peligroso es relevante en la trayectoria de David Cronenberg al menos por dos motivos: 1) confirma la trayectoria anterior del director de Videodrome (1983) como permanente registro de pulsiones bajo las leyes de la Nueva Carne; y 2) abandona toda derivación genérica —básicamente, es una película sin género— para reconocer las bases freudianas de dichas pulsiones y acceder a una nueva dimensión dialéctica en la que el individuo y la historia quedan forzosamente enfrentados. En su relato del primer gran cisma del psicoanálisis, las referencias a las repercusiones históricas son constantes y sus protagonistas no podrían ser más conscientes de las consecuencias de sus investigaciones y diálogos.
Leer crítica completa en LaButaca.net
En la imagen: Fotograma de Un método peligroso, película distribuida en España por Universal Pictures International Spain © 2011 Recorded Picture Company, Lago Film, Millbrook Pictures y Prospero Pictures. Todos los derechos reservados.

lunes, enero 28, 2008

Promesas del este



El cine de David Cronenberg se sitúa en el oscuro recodo del arte donde tantos maestros son renegados u olvidados. El director canadiense perteneció antaño a los marginales, incomprendidos o furiosamente reprendidos por unos planteamientos intolerables para buena parte del espectro crítico y académico. Las premisas de su cine son las pertenecientes a la Nueva Carne, una corriente ilustradora del sublimado miedo del hombre a ver su cuerpo abierto, deformado hasta la desintegración de su identidad, que con frecuencia era rápida y simplistamente condenada como grotesca, gratuita o de extremo mal gusto. Hoy Cronenberg es un cineasta de creciente respeto al que muchos se apuntan a constatar su "madurez" con películas como Promesas del este, como si su pasado estuviera lleno de productos de serie B destinados a rellenar las estanterías de los videoclubes esperando adolescentes sedientos de sangre y vísceras. Y aquí no ha pasado nada.

Lo que Promesas del este desprende en sus imágenes es la sabiduría cinematográfica de su realizador, no una madurez que alcanzó mucho tiempo atrás y que dejó en su haber obras del calibre de La mosca, Videodrome o eXistenZ. Su última película, sin embargo, continúa alejándose del terror biológico que le hizo autor de culto y se emparienta con Una historia de violencia como una evolución lógica de una filmografía que no ha experimentado una súbita transformación, sino que se halla en una constante evolución en la que el canadiense nunca perdió sus señas de identidad. En Promesas del este, vuelve a fijarse en la naturaleza del ser humano y vuelve a hacerlo con Viggo Mortensen. Parece que el director hubiera visto en Mortensen el perfecto representante del hombre de naturaleza tranquila que desencadena una explosión de violencia delatora de su animal instinto. En su última película esa liberación de violencia contenida da como resultado una de las mejores escenas de su filmografía: una lucha visceral, animal que tiene lugar en unas termas y en la que Nikolai (Viggo Mortensen), desnudo y desprevenido, debe batirse cuerpo a cuerpo con dos asesinos que deben saldar una cuenta. Una secuencia que dispone en pantalla hombres luchando con salvaje primitivismo, animales cuyo instinto y sangre se unen en una furiosa batalla por la supervivencia, resultando esta en la extrema crueldad del contendiente triunfante para con el otro.



Cronenberg, con una narración contenida y de la que domina cada resorte, cuenta la historia de hombres y mujeres de muy distinta naturaleza y envueltos en un mismo conflicto generado por el diario de una joven prostituta rusa que muere en el hospital en que trabaja Anna (Naomi Watts) no sin que antes su hija sea extraída de su útero y salvada. El diario, caja de Pandora de los secretos y atrocidades de una familia que ostenta el poder de la mafia rusa londinense, supone el desencadenante de amenazas, traiciones y venganzas que completan una narración que bebe del cine negro modelándolo a las preferencias personales de un director que dota de oscuridad y complejidad moral a sus personajes, que gusta de hacernos temer al más terrorífico asesino para luego convertirlo en un improbable ángel de la guarda y sumergirnos en una opresora claustrofobia construida con miedo, silencio y gestos. En el último apartado, el simple gesto de Mortensen clavando sus dedos en el cuello en señal de amenaza es suficiente para infundir más terror que cualquier villano de turno.

Promesas del este reviste instintos animales y tramas familiares de tragedias y muerte. Tiene un extraña aura que fascina y atemoriza al mismo tiempo, que debe buena parte a la impecable interpretación de Mortensen y a las excelentes caracterizaciones de Vincent Cassel y Armin Mueller-Stahl. En ellos descubrimos asesinos implacables de extrema impasibilidad (Mortensen), salvajes que se obligan a reprimir su homosexualidad (Cassel) u hombres de familia capaces de cometer actos atroces y convencerse de su nobleza (Mueller-Stahl). Cronenbeg construye con ellos una historia altamente perturbadora a la par que seductora, una historia de héroes y villanos, de hombres condenados a la violencia y de hombres condenados al miedo. Una poderosa fábula en la que deja su buen hacer y perseveran las enormes cualidades de su autor. Para aquel que las quiera ver.
--------------------------------------------------------------------------------
Eastern promises. Reino Unido, Canadá y Estados Unidos. 2007. 100'.
Director: David Cronenberg.
Guión: Steve Knight.
Fotografía: Peter Suschitzky.
Montaje: Ronald Sanders.
Música: Howard Shore.
Diseño de producción: Carol Spier.
Vestuario: Denise Cronenberg.
Producción: Paul Webster y Robert Lantos.
Intérpretes: Viggo Mortensen (Nikolai Luzhin), Naomi Watts (Anna Khitrova), Vincent Cassel (Kirill), Armin Mueller-Stahl (Semyon), Sinéad Cusack (Helen), Jerzy Skolimowski (Stepan).
Puntuación: 8
Más acerca de Promesas del Este...
http://www.labutaca.net/films/56/promesasdeleste.php (sobre la película)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article3467.html (crítica de la película)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1607.html (sobre Viggo Mortensen)
http://es.wikipedia.org/wiki/Vincent_Cassel (sobre Vincent Cassel)
http://en.wikipedia.org/wiki/David_Cronenberg (sobre David Cronenberg, en inglés)

jueves, septiembre 14, 2006

Alatriste



"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente". Frase, obertura de una de las obras de más renombre de la literatura contemporánea española, con nombre propio y apellido también. Alatriste, Diego Alatriste. Muchos, muchísimos lectores disfrutaron y disfrutan de las aventuras del ficticio y rentabilísimo espadachín del siglo XVII que tantas alegrías le ha merecido a su padre literario Arturo Pérez-Reverte. 10 años y 5 libros después del nacimiento del nuevo héroe y/o antihéroe español por excelencia, salta a la gran pantalla rodeado de una expectación tan grande que bien podría ahogarla desde el principio. La mayor inversión del cine español presumía una mastodóntica megaproducción a la vez que derroche visual y la sana pretensión de contentar en la medida de lo posible a la legión de seguidores de la saga. O eso parecía.

Decepción. Es la primera palabra que me aviene cuando recuerdo Alatriste. Y los motivos para afirmar tal cosa se hacen más que evidentes cuando uno ve la película. Inconexa, totalmente exenta de un argumento que enganche al espectador, deshilvanada, desprovista de una línea que seguir, y todo ello consecuencia directa de la pretenciosidad no en el hecho de adaptar Alatriste a la pantalla con un elenco de medios incontestable, sino por querer hacerlo tomando los 5 libros que forman la saga. Y eso, además de pretencioso, es poco menos que imposible. Con tanta prisa, tanto brío, Alatriste se dedica a plasmar en pantalla retazos de las novelas, de forma atropellada y sin profundidad en apenas ninguno de ellos. Los que hayan leído las páginas de Reverte se desesperarán, más si cabe, por la prisa irracional que invade la película desde el primer minuto de metraje, por el desastroso montaje cuyas consecuencias se hacen notar en la planicie de sus personajes (algo que, por otra parte, era inevitable). El resultado son buenas actuaciones, mejor reparto y mediocre desarrollo de varios de los personajes fundamentales de la novela. Si bien Viggo Mortensen parece una elección acertada para el papel y desempeña correctamente el rol imponente, sucio y orgulloso de Diego Alatriste, es más que llamativo el forzado español que sale de la boca del neoyorquino. Eduardo Noriega da el pego como el poderoso amigo de Alatriste, el Duque de Guadalmedina, con una actuación breve pero convincente. Juan Echanove inspira una sensación extraña, extravagante, mientras se enfunda ese conseguido disfraz de Francisco de Quevedo. La deseada Elena Anaya deja bastante que desear como femme fatale. Javier Cámara y Eduard Fernández con su habitual eficiencia componen, posiblemente, las dos mejores actuaciones de la película, como conde Duque de Olivares el primero y como Copons, amigo fiel de Alatriste, el segundo. Los otros, los Unax Ugalde, Ariadna Gil, Francesc Garrido pasan en mayor o menor medida desapercibidos, no así Blanca Portillo como Bocanegra protagonizando el momento chocante, pintoresco, raro, de la película. Una extravagancia que ves pasar ante tus ojos y que te deja pensando si esa ha sido o no una buena idea.

Así que revisando la labor del reparto, se presume su trabajo como más mérito propio que parte que toca al director de la orquesta, Aguistín Díaz Yanes. Alatriste le ha desbordado, y eso se desprende de la falta considerable de pulso narrativo, de los acelerones temporales sin previo aviso (un año de galeras en unos segundos), de la escasa profundidad de los personajes y de la superficialidad del retrato del marco en el que se mueven, la decadente España del siglo XVII. Pero sigue siendo pecado capital el querer entender Alatriste como una biografía y no como una película de aventuras, dejando muchas cosas en el tintero y escribiendo otras mal o muy mal. No existe hilo argumental del que tirar, a partir del cual tejer. Las telas se cruzan, entrecruzan y crean una maraña que logran que el espectador se desoriente y sea incapaz de contar el argumento a grandes trazos. Y ese, en una película de este género, es un error imperdonable.

Sin embargo, son las virtudes técnicas las que ensalzan Alatriste y no la dejan caer en la mediocridad. Asistimos a escenas que simulan auténticos cuadros, referencia a parte de Velázquez y su Rendición de Breda. Se trata de brillantes composiciones visuales donde el diseño de producción está cuidado al detalle y la iluminación calculada al milimetro. Esos frescos vivientes son lo mejor de Alatriste, y con ellos, el espectacular vestuario que desfila como si de una pasarela del siglo XVII se tratara. Las localizaciones escogidas y los decorados construidos para la ocasión justifican el titánico esfuerzo del rodaje de Alatriste y rubrican el apartado técnico con uan matrícula de honor. Nada que objetar ahí. Perfecta en la forma, deficiente en el contenido, Alatriste tiene además una muy buena banda sonora acorde a la épica de la ocasión de la que Roque Baños es responsable. Esa épica corre a cargo de espectaculares batallas y sucios duelos de espadachines, donde la sangre corre sin miramientos a base de violentos cortes y estocadas del capitán y compañía.

Suerte para Díaz Yanes que su criatura no acaba haciéndose larga a pesar de las dos horas y media de duración. Su batiburrillo no acaba de aburrir pero tampoco convence, su impecable ambientación le hace ganar muchos puntos y al final, uno se queda con una sensación amarga pero a su vez piensa que pudo ser peor. Escaso bagaje para una figura que mereció mejor suerte y menor pretensión para todas y cada una de sus aventuras. Lo mismo debió pensar Reverte al ver la película que Diego Alatriste luchando contra las tropas holandesas en el infierno de Flandes... Mejor de una en una.
--------------------------------------------------------------------------------------
Alatriste. España. 2006. 147'.
Director: Agustín Díaz Yanes.
Guión: Agustín Díaz Yanes; basado en las novelas "Las aventuras del Capitán Alatriste" de Arturo Pérez-Reverte.
Música Roque Baños.
Fotografía: Paco Femenía.
Montaje: Pepe Salcedo.
Dirección Artística: Benjamín Fernández.
Vestuario: Francesca Sartori.
Intérpretes: Viggo Mortensen (Alatriste), Elena Anaya (Angélica de Alquézar), Javier Cámara (Conde Duque de Olivares), Jesús Castejón (Luis de Alquézar), Antonio Dechent (Garrote), Juan Echanove (Francisco de Quevedo), Eduard Fernández (Copons), Francesc Garrido (Saldaña), Ariadna Gil (María de Castro), Enrico Lo Verso (Malatesta), Cristina Marcos (Joyera), Eduardo Noriega (Duque de Guadalmedina), Blanca Portillo (Bocanegra), Unax Ugalde (Íñigo Balboa).
Puntuación: 5
Alatriste en la red...
http://www.labutaca.net/films/43/alatriste.htm (sobre la peli)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article3166.html (sobre la peli)
http://www.capitanalatriste.com/ (página web oficial de Arturo Pérez-Reverte)
http://www.unaxugalde.tk/ (sobre Unax Ugalde)