
Anoche se inauguró en el Teatro Principal de Valencia la 23 edición de Cinema Jove, festival que ya mencioné a cuento de Mayo del 68 hace tres o cuatro posts. La noche dio para una acto de inauguración breve, directo e imperfecto que dejó las buenas sensaciones que le advienen a uno cuando se le promete una semana de algo más que buen cine. El festival no tendrá una alfombra roja ni destacará por su desbordante glamour. De hecho, los obstáculos presupuestarios que esta edición se lo ponen un poco más difícil, y algunas señalan la eliminación de la barrera de edad del festival este año como un síntoma o un mal presagio. Sin embargo, el festival sigue desvelándose como una magnífica plataforma para jóvenes promesas (Miguel Ángel Silvestre el año pasado, Bárbara Goenaga el presente) y un imán cada vez más potente de viejos maestros del cine tales como Jirí Menzel o Richard Lester. Fue precisamente el momento en que las viejas glorias del cine subieron al escenario y formaron un cuadro inolvidable en el que pudimos ver a Lester o a Menzel dándose la mano con un Elías Querejeta que recibió el más sonoro aplauso de la platea. Un aplauso que agradece una vida entregada a hacer posible buena parte del cine español durante décadas y décadas.
Antes y después de que las leyendas subieran al escenario, una María Almudéver un tanto despistada como presentadora, una breve presentación rápida de los 10 largometrajes que participan en la sección oficial (el primero de los cuales veríamos pocos minutos después), un vistazo demasiado rápido a los ciclos programados para la semana del festival (despachados en un video de apenas un par de minutos que apenas permitía discernirlos), y otro vistazo aún más fugaz a los 51 cortometrajes que competirán también en esta semana de cine. Mientras tanto, uno puede buscar entre el público caras reconocibles y encontrarse a Jaume Figueras en la butaca de delante o a Fele Martínez entre el patio de butacas mientras oye a Carlos Pumares, unos metros a su izquierda, berreando a no se sabe quién que "la cultura japonesa es la china, pero reducida." Hubiera sido la frase de la noche en Crónicas Marcianas. Pero no anoche, no en aquel teatro.

El Kaserón (Pau Martínez, 2007) es la película que abre el festival y que, por cierto, pertenece a la sección oficial. Fele Martínez es su protagonista y aparece en el reparto alguna que otra cara reconocible, como la de Ángel de Andrés López, profesional como pocos en los pocos minutos que le son otorgados en la película. El director, antes de la proyección, nos la presenta como una comedia que trata sobre el problema del terreno y que pretende hacerlo evocando ya no la carcajada, sino al menos una sonrisa. Y le viene bien esa declaración de humildad porque sí, la película trata el tema de los okupas, las recalificaciones del terreno y lo hace en clave de comedia. Pero por desgracia, la película de Pau Martínez ni funciona como comedia más allá de dos o tres gags y/o apuntes del gracioso personaje de Manuel Tallafé, ni funciona como instrumento de denuncia social. En ningún caso se le pueden reprochar las buenas intenciones a una película que, a pesar de amable, muestra una narración agotada ya en su primera hora y que chirría en la labor general de sus actores, incluso en ocasiones la de un Fele Martínez que parece haber dado varios pasos atrás respecto a aquel actor revelación que se nos presentaba de la mano de Amenábar. Solo la veteranía de Ángel de Andrés López y el mencionado Tallafé destacan mínimamente sobre un reparto que poco ofrece en una película de la que lo mismo se puede decir.

Y ahí acabó la noche. Lo mejor, desde luego esta por venir. No voy a repasar uno por uno los ciclos que ofrece el festival al público durante esta semana, que para eso ya está la web oficial. del festival Pero para convencer a los posibles asistentes a cualquiera de ellos, sólo diré que uno va a tener, en los próximos días, la posibilidad asistir a un encuentro con los veteranos directores arriba mencionados (el lunes a las 20h en la Fundación Bancaja), de estremecerse viendo Nosferatu (F.W. Murnau, 1922) con un digno acompañamiento musical o ante la visión de Leatherface con su sierra mecánica corriendo incesante en una pantalla grande emplazada en Viveros. Si no, uno siempre puede descubrir aquellas películas que no fueron proyectadas en Mayo del 68 en Cannes (sección ocurrentemente bautizada como 'Cannescelled') o introducirse en la filmografía del nuevo enfant terrible del cine francés, Chritophe Honoré. Tenemos donde elegir para hacernos nuestra propia gran semana de cine.
Antes y después de que las leyendas subieran al escenario, una María Almudéver un tanto despistada como presentadora, una breve presentación rápida de los 10 largometrajes que participan en la sección oficial (el primero de los cuales veríamos pocos minutos después), un vistazo demasiado rápido a los ciclos programados para la semana del festival (despachados en un video de apenas un par de minutos que apenas permitía discernirlos), y otro vistazo aún más fugaz a los 51 cortometrajes que competirán también en esta semana de cine. Mientras tanto, uno puede buscar entre el público caras reconocibles y encontrarse a Jaume Figueras en la butaca de delante o a Fele Martínez entre el patio de butacas mientras oye a Carlos Pumares, unos metros a su izquierda, berreando a no se sabe quién que "la cultura japonesa es la china, pero reducida." Hubiera sido la frase de la noche en Crónicas Marcianas. Pero no anoche, no en aquel teatro.

El Kaserón (Pau Martínez, 2007) es la película que abre el festival y que, por cierto, pertenece a la sección oficial. Fele Martínez es su protagonista y aparece en el reparto alguna que otra cara reconocible, como la de Ángel de Andrés López, profesional como pocos en los pocos minutos que le son otorgados en la película. El director, antes de la proyección, nos la presenta como una comedia que trata sobre el problema del terreno y que pretende hacerlo evocando ya no la carcajada, sino al menos una sonrisa. Y le viene bien esa declaración de humildad porque sí, la película trata el tema de los okupas, las recalificaciones del terreno y lo hace en clave de comedia. Pero por desgracia, la película de Pau Martínez ni funciona como comedia más allá de dos o tres gags y/o apuntes del gracioso personaje de Manuel Tallafé, ni funciona como instrumento de denuncia social. En ningún caso se le pueden reprochar las buenas intenciones a una película que, a pesar de amable, muestra una narración agotada ya en su primera hora y que chirría en la labor general de sus actores, incluso en ocasiones la de un Fele Martínez que parece haber dado varios pasos atrás respecto a aquel actor revelación que se nos presentaba de la mano de Amenábar. Solo la veteranía de Ángel de Andrés López y el mencionado Tallafé destacan mínimamente sobre un reparto que poco ofrece en una película de la que lo mismo se puede decir.

Y ahí acabó la noche. Lo mejor, desde luego esta por venir. No voy a repasar uno por uno los ciclos que ofrece el festival al público durante esta semana, que para eso ya está la web oficial. del festival Pero para convencer a los posibles asistentes a cualquiera de ellos, sólo diré que uno va a tener, en los próximos días, la posibilidad asistir a un encuentro con los veteranos directores arriba mencionados (el lunes a las 20h en la Fundación Bancaja), de estremecerse viendo Nosferatu (F.W. Murnau, 1922) con un digno acompañamiento musical o ante la visión de Leatherface con su sierra mecánica corriendo incesante en una pantalla grande emplazada en Viveros. Si no, uno siempre puede descubrir aquellas películas que no fueron proyectadas en Mayo del 68 en Cannes (sección ocurrentemente bautizada como 'Cannescelled') o introducirse en la filmografía del nuevo enfant terrible del cine francés, Chritophe Honoré. Tenemos donde elegir para hacernos nuestra propia gran semana de cine.












