
En 1996 un director del que poco se sabía tocaba la gloria en la costeña ciudad de Cannes. La meca de los festivales otorgaba a Mathieu Kassovitz el galardón a mejor director por su segunda película: La Haine. El francés daba la campanada con una película que reincidía en el llamado cine de banlieue o de periferia, es decir, una película que se trasladada a los suburbios de París para retratar a las generaciones perdidas: las de los hijos de inmigrantes que quemaban coches y provocaban los disturbios sin que nadie entendiera el porqué.
La Haine retrata esa generación olvidada y ambulante con rabiosa frescura y un estilo visual renovado que rápidamente la hizo película de culto del cine francés de los 90. Kassovitz impuso el blanco y negro para acercar su película a un estilo casi documental, haciendo que la cámara siguiera a Vinz (Vincent Cassel), Hubert (Hubert Koundé) y Saïd (Saïd Taghmaoui) en su vagabundeo durante un día en la banlieue. Lo que acerca La Haine aún más al estilo documental es que sus protagonistas conservan su nombre de pila en el salto a la ficción y el hecho de asistir a sus ratos muertos, sus reuniones sociales, o sus problemas domésticos. Lo que la aleja de esa no-ficción es otro de los motivos de su clamoroso éxito: el vigoroso montaje que el mismo Kassovitz le imprimió, en el que se dejan ver no pocos recursos visuales de los que tira mano. Kassovitz decide estructurar su narración en un solo día, separando las escenas con una pantalla en negro en la que vemos los dígitos de la hora, y esa separación temporal resulta ser tan irregular como eficaz. Durante esos lapsos de tiempo, La Haine tanto ilustra un tenso encontronazo entre sus tres protagonistas y un policía que custodia la habitación de un hospital a la que quieren acceder, como un tiempo muerto en el que, simplemente, no saben que hacer.
Y es que la mirada que sugiere Kassovitz se fija sobre un grupo de jóvenes de ninguna expectativa ni esperanza. Sin pasado ni futuro, los personajes de la banlieue están furiosos por esa realidad que no eligieron. Se saben reyes de su barrio, lo que es lo mismo que reyes de nada y nadie, y la situación tampoco mejora cuando se trasladan a París, donde visitan un amigo de Saïd en un lujoso apartamento. Allí de nuevo queda manifesto que ellos son parias, los abandonados en una sociedad francesa con graves problemas en sus estratos bajos. Kassovitz no deja la más mínima oportunidad para sus personajes: todos ellos están condenados a un fatídico destino, y mientras este llega, sus vidas se conducen por el aburrimiento y el odio subyacido que ha de despertar en una explosión de violencia y fatalidad. La única posibilidad de (efímero) escapismo que les es concedida viene, no por casualidad, a través del cine. Es la opción que Vinz más disfruta cuando emula a Travis Bickle delante del espejo o cuando se mete por la puerta de atrás de un cine para ir saltando de sala en sala; es la discusión que mantienen un puñado de esos desarraigados cuando discuten cuál era el modelo de la pistola en Arma Letal; es cine mirado a través del cine. Una vez más.
El desenlace de La Haine es brutal y sin concesiones. El fatal augurio se cumple como una descarga de odio de la que es imposible recuperarse. El espectador queda conmocionado con un final sospechado pero que nunca deja de sorprender e impactar hasta hundirlo en estado de shock. Tan solo basta el acelerado segundero de un reloj, la expresión de miedo de Saïd y un chiste que deja de tener gracia...
"C’est l’histoire d’un homme qui tombe d’un immeuble de cinquante étages. Le mec, au fur et à mesure de sa chute se répète sans cesse pour se rassurer : jusqu’ici tout va bien, jusqu’ici tout va bien, jusqu’ici tout va bien. Mais l’important c’est pas la chute, c’est l’atterrissage."
"Es la historia de un hombre que cae de un edificio de cincuenta pisos. El tío, a medida que su caída se repite sin cesar para calmarse: hasta aquí todo va bien, hasta aquí todo va bien, hasta aquí todo va bien. Pero lo importante no es la caída, es el aterrizaje."
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La Haine. Francia. 1995. 96'.
Director: Mathieu Kassovitz.
Guión: Mathieu Kassovitz.
Fotografía: Pierre Aim.
Producción: Christophe Rossignon.
Montaje: Mathieu Kassovitz y Scott Stevenson.
Dirección Artística: Giuseppe Ponturo.
Intérpretes: Mathieu Kassovitz (Vinz), Hubert Koundé (Hubert), Saïd Taghmaoui (Saïd), Abdel Ahmed Ghili (Abdel).
Puntuación: 7,5Explora la
banlieue...
http://www.imdb.com/title/tt0113247/ (sobre la peli)
http://fr.wikipedia.org/wiki/La_Haine (sobre la peli, en francés)
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1984.html (sobre Vincent Cassel)
http://www.imdb.com/name/nm0468003/ (sobre Hubert Koundé)
http://imdb.com/name/nm0846548/ (sobre Saïd Taghmaoui)
http://es.wikipedia.org/wiki/Mathieu_Kassovitz (sobre Mathieu Kassovitz)