viernes, enero 20, 2006

Jarhead, el infierno espera

Posted by Picasa


Y esto es un tal Swofford que un buen día arrea con su petate y traje impecable y se presenta en las oficinas de alistamiento, no muy convencido de que aquello vaya a ser una buena idea. Su padre y su abuelo habían sido marines y el orgullo familiar es lo primero, pero es que además no hay honor mayor ni más bonito que el de servir a tu país y ayudar a los pobres kuwaitíes a los que se les echa encima ese demonio de Sadam Hussein. Pero aún así, no sabe si es una buena idea. No sospecha sin razón el chico cuando no sabe que, meses después, se encontrará en mitad del desierto de Arabia Saudí con no mayores entretenimientos que el de la masturbación (alternancia de manos para evitar el tedio), el fútbol en la arena del desierto o borracheras descomunales en días de fin de año. Número de kuwaitíes avistados: 0. Número de iraquíes avistados: 0. Número de pozos petrolíferos que defender (de los buenos amigos árabes): unos cuántos. Y que nadie los toque.

Para ser una historia en la que más bien no pasa nada, el tal Swofford le sacó una rentabilidad pasmosa cuando en 2003 la publicó en forma de un libro de memorias que rápidamente se ganó el sello de best-seller (9 semanas a la cabeza de los más vendidos) y recibió el honor titular de clásico por el The New York Times. Curioso lo de estos americanos, que de vez en cuando les hace gracia ver como se ríen de ellos, véase American Beauty. Pero es que aquel tal Mendes lo hizo tan bien y con un estilazo visual... que ahora le da por adaptar Jarhead con la misma sorna y acidez y les sigue gustando. Irak hace milagros. En el cine, digo. No sólo fueron los tres reyes que paseaban por aquel desierto en busca del oro del bigotudo, escondido en algún búnker inexpugnable. Aquel Russell sabía ser tan ácido como Mendes, pero contaba con el factor sorpresa. Los reyes eran cuatro, pero faltó Spike Jonze al mitad del camino. Los otros, Clooney, Cube y Wahlberg, no eran de los que repartían regalos y caramelos en la cabalgata, sino de los que iban a buscarlos. En el camino, una pizca de acción, otra tanta de injusticia social y unos toques de humor negro del bueno conseguían un pastel más que apetecible.

Ahora le toca el turno a los "cabeza bote", encabezaboteados por un Jake Gyllenhaal que pisa fuerte y además promete, dando vida a un Swofford exhausto, agotado de una guerra que nunca verá y en la que nunca apretará el gatillo, cansado de la mentira de una patria que en verdad le mandó a defender el oro negro, que al fin y al cabo es lo que cuenta. Aquí el que dispara es Sam Mendes, capaz de atreverse con una comedia rompedora y brutal sobre la familia media-alta, para luego meterse con esa adaptación de cómic deudora del mejor cine negro que era Camino a la Perdición. Ahora Jarhead le brinda la oportunidad de lindar con la crítica al belicismo, a la guerra de Irak y a todas las guerras en general. Divertida, pero también indigesta mofa que bien le viene a una España en últimos días caldo de cultivo de generales de circo que exaltan la patria con enfermizo fervor. La película de Mendes es tan sencilla en su argumento como ambigua en sus intenciones, criticona y cercana a la sátira, pero a veces debilitada por la exaltación del sentimiento de camaradería que, suponemos, es más de Swofford y su novela que no del director inglés. Jamie Foxx, por ejemplo, se encarga de recordar a la cámara porque le gusta ser marine en medio de un escenario dantesco, enfatizado con un u-ah que uno no puede dejar de pronunciar a modo de burla a la salida del cine. Por lo demás, se caracteriza por ser valiente y honesta en la descripción de la verdadera realidad bélica e interna de los marines en la que, al igual que se exalta el sentimiento de compañerismo, tampoco se esconde nada, hasta el punto de regodearse en la vergüenza humana en la cruel escena del hierro candente.

El regustillo American Beauty también está aquí presente en pasajes de paranoias de un protagonista que roza el delirio en escenas de impresionante factura visual a la que nos tiene acostumbrado su autor. Si bien no son tantas las oportunidades para darnos ese gustazo, la compensación viene con momentos de gran impacto y belleza en los fotogramas que componen a un Swoff contemplando enormes columnas de fuego bajo la lluvia de petróleo. "La tierra está sangrando", dice solemne. El montaje de Walter Murch, apabullante y brillante, es un aliciente más que evita el decaimiento del ritmo e imprime dinamismo a Jarhead, un retrato profundo de los soldados anónimos con actores casi anónimos (Gyllenhaal comienza a sonar ahora con Brokeback Mountain) y algún secundario de lujo como Jamie Foxx o Chris Cooper.

Todos ellos componen este inclasificable cuadro que invita a su observación, interpretación y reflexión. Thomas Newman pone la música y Kanye West se reivindica con una brillante canción original (Jesus walks with me) bien acompañada de una serie de temas clásicos que añaden a las escenas el toque de desenfado necesario que apuntalan a Jarhead como un conseguido ejercicio crítico y de entretenimiento. Una demostración de que su autor sabe desenvolverse con profesionalidad en cualquier terreno, incluso en esa nueva meca de la sátira o comedia bélica que parece ser un Irak que, por otro lado, para pocas bromas está.
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Jarhead. Estados Unidos. 2005. 123'.
Director: Sam Mendes.
Guión: William Broyles; basado en el libro de Anthony Swofford.
Música: Thomas Newman.
Montaje: Walter Murch.
Fotografía: Roger Deakins.
Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Tony "Swoff" Swofford), Peter Sarsgaard (Allen Troy), Lucas Black (Chris Kruger), Jamie Foxx (Sargento Sykes), Chris Cooper (Teniente coronel Kazinski), Evan Jones (Fowler).
Puntuación: 7
Visita el infierno...
http://www.labutaca.net/films/37/jarhead.htm (sobre la peli).
http://www.jarhead.uip.es/ (web en español).
http://www.jarheadmovie.com/welcometothesuck.html (página web oficial).
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1710.html (sobre Sam Mendes).
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1429.html (sobre Jake Gyllenhal).
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2233.html (sobre Jamie Foxx).

5 comentarios:

BlitzKrieg dijo...

Estoy de acuerdo en la nota ke le pones. Sólo quiero apuntar un par de cosas.

Salvo contadas excepciones, no me suele gustar el cine bélico. Esta es una de las pocas, porque centra el interés en lo menos habitual y tiene otros propósitos. Aún así, el final de la película me dejó un sabor bastante decepcionante. Como no quiero desvelarlo, sólo diré que me parece fácil e innecesario.

Y luego lo de la banda sonora. Has destacado la original del primer disco de Kanye West, "Jesus walks", pero lo cierto es que la banda sonora de esta película es uno de sus grandes aciertos. Combina temas de los últimos años, como la West o el "Fight the power" de Public Enemy, con otros clásicos (como el "Don't worry, be happy" de Bobby McFerrin). Muy buena.

Jordi dijo...

Cierto, de hecho, todas esas canciones la meto en nuestra BSO de la semana de hoy (Paréntesis publicitario: Todo es Ponerse, sábados por la tarde a las 16.30 en la 102.5). Además, que la música de Thomas Newman, como la que hiciera para American Beauty, me parece muy buena. Por lo demás, sí, un final al que le sobran unos cuantos minutos de más, aunque para mí tampoco alcanza el nivel de decepcionante, sino más bien soso.

frangilbert3737 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
manel dijo...

Parece que pinta bien ¿no?. Abrá que verla. Los anteriores de Mendes son geniales. Y los films anti-bélicos me gustan mucho.

A vorem...

Jordi dijo...

No hay muchas películas antibélicas, o por lo menos que se muestren abiertamente antibélica. Tres Reyes y Jarhead son un ejemplo. El discurso de Apocalypse Now también sobre el miedo y la guerra en general también es antibélico, pero no se muestra tan explícito. Supongo que por eso es la más grande en este género.