miércoles, mayo 14, 2008

This is Spinal Tap



Si algo ha quedado demostrado con la reciente aparición de películas como Casi 300 (Meet the Spartans, Jason Friedberg y Seltzer, 2008) o la venidera Superhero movie (Craig Mazin, 2008) es que las películas de pretensiones paródicas han tocado fondo. La tendencia que se viene dando desde Scary Movie (Keneen Ivory Wayans, 2000) y el nefasto favor que los hermanos Wayans le hicieron a este subtipo de comedia, ha desembocado en un círculo vicioso de descerebrada retroalimentación. Los éxitos cosechados durante el año son retomados meses más tarde y aglutinados bajo el mismo título pretendiéndose parodias sin ser más que una repetición de los modelos tomados que divulgan, plano por plano, una estupidez ilimitada que desgraciadamente es correspondida por audiencias mayormente adolescentes que son educadas a reírse con el nivel más bajo que el humor puede alcanzar. Lejos queda ya la deliciosa absurdez de películas como Aterriza como puedas (Airplane!, Jim Abrahams, Jerry Zucker y David Zucker, 1980) y su delirante mirada al cine de catástrofes que impregnó el Hollywood de los 70. En el olvido, o en el cinéfilo recodo etiquetado como "película de culto", queda una parodia tan excepcional como la que el mejor y único Rob Reiner que merece la pena recordar, el de los 80 (La princesa prometida, Cuando Harry encontró a Sally), rubricó en la forma de un falso documental sobre una banda de rock ficticia llamada Spinal Tap.

En la película de Reiner, la parodia empieza en el mismo título: This is Spinal Tap se promocionó con la umlaut (diéresis sin ninguna función) sobre la n y sin punto sobre la i. El uso de esta umlaut remite al empleo que han hecho de ella no pocos grupos de rock en general y de Heavy Metal en particular (Desde Motörhead hasta Magö de Oz). Las intenciones de Reiner quedan expuestas desde la primera escena en la que él mismo aparece haciéndose llamar Marty DiBergi. En su introducción, Reiner resume la historia de una banda que, para él, "redefinió el rock'n roll" y se hizo un lugar en la historia del mismo como "uno de los grupos más ruidosos de Inglaterra." Una vez nos ha hecho partícipe de esa ilusión de banda, nos sitúa 15 años y 17 discos después del nacimiento de la misma, en los albores de una gira por los Estados Unidos que probará gradual e hilarantemente la decadencia en la que se ve envuelta el grupo ¿Y qué mejor contexto para la parodia que el declive de una banda de rock y sus desesperados intentos por revitalizarse?



This is Spinal Tap toma la apariencia de un falso documental que, sin embargo, emborrona las fronteras de este con la pura ficción. A través de una fórmula que combina entrevistas, directos de conciertos y una cámara en mano que por momentos ejerce como mera registradora de hechos inextricablemente ficcionales, Reiner construye la historia de una banda y su evolución a través de varias décadas, hasta la actual crisis en la que se ve inmersa cuando la discográfica Polymer se niega a sacar al mercado la portada de su Smell the Glove por tildarla de "sexista." La película de Reiner es una torre de babel referencial y burlesca como pocas, que tiene la osadía de mitificar una banda inexistente desde la más mínima y primigenia anécdota para luego reirse a costa de la caída de un mito que no es sino el reflejo enfatizado de la suerte que han corrido auténticas leyendas del rock. Las analogías de los Spinal Tap con formaciones reales son innumerables y constituyen una visión hilarante del particular mundo de una banda de rock que se erige desde las visicitudes entre los dos líderes David St. Hubbins (Michael McKean) y Nigel (Christopher Guest), hasta la intromisión de la mujer de uno de ellos en el mundo de la banda, pasando por las manías de toda estrella que se precie (Nigel tiene una guitarra que jamás debe ser tocada y se enfurece porque el pan del catering no es lo bastante grande para que quepa el relleno...). Incluso en los pasajes y diálogos más anecdóticos o aparentemente destinados a añadir una punto de absurdo a la película, hay una referencia oculta que merece ser descifrada: cuando la banda enumera durante una entrevista la larga lista de muertes de los baterías del grupo, se dice de uno de ellos que murió ahogado en vómito (aunque no el suyo), lo cual rememora inmediatamente a la extraña muerte de Jimi Hendrix; en otro pasaje de la película, Reiner toma una anécdota real de Black Sabbath, quienes en su gira de 1983 mandaron construir un Stonehenge que, una vez acabado, su tamaño eran tan grande que hacía imposible emplazar el monumento completo en los escenarios de la gira. El director le da la vuelta a la anécdota y hace que el Stonehenge que Spinal Tap piden por encargo acabe resultando, por equivocación en las medidas escritas en la servilleta donde lo diseñan, una ridícula réplica del monumento en miniatura que hace una desternillante aparición en escena rubricada con el baile de dos enanos alrededor del mismo. Tras la actuación, David, en la sentencia más delirante posible para tamaño espectáculo dice: "para mí, el problema no fue que el grupo estuviera mal, creo que quizá fue que había un monumento de Stonehenge en el escenario corriendo peligro de ser aplastado por un enano."

Resulta gratificante descubrir una película de coordinadas tan particulares como This is Spinal Tap y volver a repasar de qué manera la parodia puede ser inteligente, referencial, y crear su entorno propio en lugar de imitar vulgarmente el de ajenos. Si bien su director, Rob Reiner, por momentos se aleja en demasía de su propuesta inicial de rock-umentalist (así lo bautiza él en su monólogo inicial) dejando paso a una ficción filmada, estamos ante una película desafiante, genuina y que demuestra la posibilidad de ejercer la parodia con suma inteligencia. La originalidad y creatividad de la propuesta se distingue hasta en los pequeños detalles, incluso en las también falsas críticas que la banda encuentra en la prensa:

El Evangelio según Spinal Tap: "Esta recopilación pretenciosa y pesada de salmos de rock religioso basta para preguntarse en qué día creó el Señor a Spinal Tap y si no podría haber descansado ese día también."

La película que no le hizo gracia a Eddie Van Halen e hizo llorar a Tom Waits es hoy una de esas cintas de culto que tienen su homenaje hasta en Los Simpsons, con actuación desastrosa inclusive. Dicha condición acabó propiciando la formación real de la banda Spinal Tap por el trío protagonista de la película (McKean, Guest y Harry Shearer) en uno de esos extraños milagros de los que sólo el cine es capaz. Ojalá Emmet Ray, aquel monstruo creado por Woody Allen, también hubiera cobrado vida.
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This is Spinal Tap. Estados Unidos. 1984. 82'.
Director: Rob Reiner.
Guión: Christopher Guest, Michael McKean, Harry Shearer y Rob Reiner.
Fotografía: Peter Smokler.
Música: Christopher Guest, Michael McKean, Harry Shearer y Rob Reiner.
Producción: Karen Murphy.
Diseño de producción: Bryan Jones.
Montaje: Kent Beyda y Kim Secrist.
Reparto: Rob Reiner (Marty DiBergi), Michael McKean (David St. Hubbins), Chritopher Guest (Nigel Tufnel), Harry Shearer (Derek Smalls), June Chadwick (Jeanine Pettibone).
Puntuación: 7,7
Con la música a otra parte...

3 comentarios:

Peter-metal dijo...

Jojojojo, menudo clasicazo te has sacado de la manga. Película de referencia para todo jebi que se precie xD

Desde luego cuando la vi no lo hice desde una perspectiva tan analítica como la tuya. Sólo me sentí y me partí el culo vivo. Y todo hay que decirlo, la música molaba!! xD

Por cierto... 6 o 7 años depués Metallica editó el conocido como "Black Album"... cuando estaba viendo la película pensé: coño, los Spinal Tap lo sacaron antes que ellos!! xDDDD

Jordi dijo...

La verdad es que, dejando analíticas de lado, yo me lo pasé teta viendo la película. Con la escena del Stonehenge en miniatura me estuve riendo el resto de la película... Ah, y yo también me acordé del disco negro de Metallica, que es posterior, pero buscando buscando encontré que dos años antes de la película, AC/DC sacó su "Back in black", así que por ahí también podría haber un poquillo de sorna con lo del disco negro (me encanta la frase de "¿cómo más de negro puede ser un disco?... no puede ser más negro").

Es una película mítica y un clásico de los 80. Hace poco descubrí que los Spinal Tap hasta tienen una de las canciones de la película en el Guitar Hero II, el "Tonight I'm Gonna Rock You Tonight"... casi nada.

Peter dijo...

Es que por lo visto fue un hit que te cagas, y como tú has dicho después de la película formaron la banda de verdad xD

Tampoco es de extrañar, el fenómeno heavy estaba en pleno apogeo... los grupos llenaban estadios allí por donde iban. Así que también fue un poco aprovechar la ola.

Por cierto, que no había caído en lo del Back in Black. Joer, tenía más mérito antes xD