domingo, julio 27, 2008

Tropa de élite



Tropa de élite se alzó el pasado invierno con el Oso de Oro que la acreditaba como mejor película de la Berlinale. Esto quizás pueda llamar la atención en dos direcciones opuestas. La primera: la premiación de una apuesta de irrevocables (y devastadores) tintes sociales; por otra, la falta de una mayor presencia de cine de primera fila, digamos, sobresaliente, en favor de predicar glamour y extender alfombras rojas en la capital alemana.

Y antes de que las presuposiciones del que lee afloren, diré que nos encontramos ante una película sin duda notable, un thriller de vocación social que se alza como una de las más notorias propuestas cinematográficas en lo que llevamos de 2008. Sin embargo, la otra cara de la moneda es, que una película como Tropa de élite, reiteradamente comparada con la imprescindible Ciudad de Dios (Cidade de Deus, Fernando Meirelles, 2002) pese a compartir pocas conexiones, queda uno o dos escalones por debajo del calado del emotivo mosaico narrativo y retrato social de la película de Meirelles. Por lo tanto, difícilmente se hubiera alzado Tropa de élite con el mayor galardón del Festival de Berlín en la irrealizable coincidencia de que ambas se hubieran presentado a la misma edición del certamen.

Centrándonos en Tropa de élite, la película de Padilha es un estruendoso impacto de bala en la conciencia social y política de la sociedad brasileña. Una violenta y jamás olvidable denuncia disfrazada de relato asiduo a las premisas estéticas de la modernidad, estas son, una voz narradora en primera persona que bien podría ser la de Renton en Trainspotting (Danny Boyle, 1996) o la alteración de la línea temporal así como personajes y narrativas tangentes propias del mismísimo Quentin Tarantino. Modeladas con un ritmo lo bastante elevado para que la película pueda ser señalada como un thriller (un incómodo thriller), las cualidades de Tropa de élite se hacen notar en su efecto demoledor sobre la conciencia de aquel que se sienta en su butaca ajeno a qué diablos es el BOPE (Batallón de Operaciones Especiales de la Policía) o hasta qué punto los narcos gobiernan junto con los policías corruptos la favela de Babilonia en Río de Janeiro. El mérito es mayor incluso cuando la película de Padilha consigue dicho efecto alejándose de los empecinados senderos del realismo social. Muy al contrario, los personajes son de lo más novelescos y específicamente configurados, hasta el punto de convertirse en el principal factor de detrimento de la película en favor de otras aspirantes al mismo calado social que pretende.



Sin embargo, es innegable la efectividad de sus planteamientos a la vista de su capacidad de llegar y conmocionar a audiencias más amplias por medio de estos caminos. No sólo nos encontramos ante un thriller que puede pasar ante la mirada más superficial como una mera película de acción brasileña, sino que por momentos roza el perfecto contexto de una película bélica, lo cuál certifica su éxito al retratar las favelas de Río de Janeiro como los auténticos campos de batalla que son. Tropa de élite se convierte en una auténtica Chaqueta Metálica en el momento que asistimos al inhumano proceso de entrenamiento al que se someten los aspirantes al BOPE. Este es liderado por la cabeza visible del triángulo protagonista, un capitán Nascimento (Wagner Moura) que vive entre la esperanza de encontrar a un sucesor que le permita dejar el infierno nocturno de las favelas para dedicarse a su familia, mientras ve como ese pequeño núcleo familiar se descompone y se aleja noche tras noche. Nascimento está ejecutado por Wagner Moura con una actuación irregularmente eficaz, convincente en su desesperación y su ansiedad creciente, pero subyugada a unos estadios de su personaje extremadamente polarizados entre los que apenas sí se presencia un desarrollo y/o desgaste psicológico.

Tropa de élite es una película tan brutal como necesaria. Un notable ejercicio de conciencia de frenético ritmo y conclusiones pesimistas: no hay lugar en las favelas para la humanidad o la esperanza. Sí lo hay para la espiral de violencia y muerte entre las clases más desfavorecidas y la hipocresía entre los burgueses más acomodados. En Tropa de élite, somos espectadores de una guerra en la que todos ellos, a su manera, son víctimas y verdugos. Verdugos y víctimas.
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Tropa de elite. Brasil. 2007. 115'.
Director: José Padilha.
Producción: Marcos Prado y José Padilha.
Música: Pedro Bromfman.
Fotografía: Lula Carvalho.
Montaje: Daniel Rezende.
Diseño de producción: Tulé Peake.
Vestuario: Cláudia Kopke.
Guión: José Padilha, Rodrigo Pimentel y Bráulio Mantovani.
Intérpretes: Wagner Moura (capitán Nascimento), André Ramiro (André Matias), Caio Junqueira (Neto), Milhem Cortaz (capitán Fábio), Fernanda Machado (Maria), Maria Ribeiro (Rosane), Paulo Vilela (Edu), Fernanda de Freitas (Roberta), André Mauro (Rodrigues), Fábio Lago (Baiano).
Puntuación: 7,8
Adéntrate en las favelas...
http://www.tropadeeliteofilme.com.br/(web oficial)
http://www.brasilelite.com/(web oficial España)
http://www.labutaca.net/films/61/tropadeelite.php (sobre la película)
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63361 (entrevista a José Padilha)
http://www.blogdecine.com/2007/10/31-tropa-de-elite-sacude-brasil (noticia relacionada con la película)

5 comentarios:

moonriver dijo...

La vi la semana pasada y todavía no he sido capaz de quitármela de la cabeza. Una de las mejores películas que he visto en el 2008, hasta el punto de que no sería capaz de escoger entre ella y Ciudad de Dios. A pesar de las múltiples comparaciones que la crítica se ha empecinado en realizar entre ambas y a pesar de la denuncia social de la realidad social brasileña, lo cierto es que ambas me parecen muy distintas, sin que pueda decir cuál de ellas es mejor.

Jordi dijo...

Pues sí, hay un empeño en compararla con "Ciudad de Dios". El marketing y el prestigio que ello conlleva seguramente sean las razones. Yo por mi parte, puestos a compararlas, me quedo con "Ciudad de Dios", como he dicho en el post. "Tropa de élite" es una película durísima, necesaria y tiene un efecto brutal sobre la conciencia del espectador. Pero para mí "Ciudad de Dios" tiene, además de todos esos factores en su haber, la virtud de ser una película bellísima en la que Meirelles consigue una comunión perfecta entre sus imágenes y la excepcional banda sonora, y donde la hondura tanto del apartado dramático como del romántico es mucho mayor. En fin, una de las grandes películas de la década.

Y volviendo a "Tropa de élite", sí, una de las mejores películas de 2008. Y bravo por su excepcional valentía.

LoRbAdA dijo...

Tiene muy buena pinta aunque seguro que es cierto lo que dices porque llegar a la altura de Ciudad de Dios puede convertirse en una utopía para muchos directores que hacen films diréctamente influidos por éste último.

Saludos desde
BuNkErSoNiCO.blogspot.com

María y Danhy Cogió su fusil dijo...

Impactante, aunque yo también me quedo con Ciudad de Dios a la que hay que unir a las virtudes que mencionas de belleza e increíble bso, el hecho de la no profesionalización de los actores, la mayoría de ellos amateurs. Oye, que estoy disfrutando leyendo tu currado blog de cine. Un saludete

Jordi dijo...

Pues sí, además se me olvidaba el detalle de los actores. Me alegro que lo disfrutes, ¡bienvenida!